Ideas que embellecen

Las falencias en el servicio al cliente en la mayoría de las peluquerías que conocía, condujeron a Wilfredo Chacón a fundar un negocio en el que se dan oportunidades a jóvenes en riesgo. Profesionalizar el oficio del peluquero es su objetivo. Wilfredo Chacón y Viviana Chávez crearon Grupo W en 2004 con el propósito de llevar el espíritu de la innovación a un segmento en donde no existen grandes factores diferenciadores. Pero ellos tenían claro que su empresa, que se especializa en brindar servicios de peluquería, manicure, pedicure, tratamientos técnicos capilares y venta de productos de belleza, podía consolidar su marca. Actualmente cuentan con 6 empleados directos y 35 concesionarios. Wilfredo Chacón, gerente, habla sobre el objetivo social que sustenta las actividades de la compañía. ¿Algún empresario lo inspiró para crear su negocio? Sí. Entre los que más me han gustado siempre están Walt Disney y Bill Gates, grandes soñadores. ¿Cómo descubrió la necesidad del mercado que usted quería suplir? Fui empleado y amigo de empresarios del sector. Así detecté falencias como un servicio al cliente deficiente, un mercadeo formal casi inexistente y falta de nuevas propuestas. Identificamos qué empresas requerían capacitaciones en manejo de imagen para sus empleados y nos vinculamos con ellos para ofrecer nuestro servicio como parte de los premios que otorgaban a los colaboradores por cumplimiento de metas. ¿Quiénes son fundamentales en su crecimiento? Mis colaboradores son el motor de la empresa. Ellos son los que aportan lo bonito de este proyecto. Se puede tener un buen equipo de trabajo y con ellos sacar adelante proyectos de vida. ¿Cuál es la mayor satisfacción de ser empresario? Lo más importante es ayudar a la gente con la que trabajo para que cumplan sus metas y puedan tener un mejor futuro. Es política social de mi empresa trabajar con jóvenes en riesgo que, en ocasiones, tienen pocas oportunidades. ¿Qué barreras enfrenta en su actividad? La carga impositiva en nuestro sector es alta porque la nuestra es considerada una actividad de lujo. Sin embargo, no se tiene en cuenta el impacto en la mano de obra generada en un sector poblacional con escasos recursos y pocas posibilidades de encontrar un trabajo formal. Hay cientos de peluquerías en Cali, pero solo son fiscalizadas por las entidades de control las que nos constituimos formalmente y esto crea una competencia injusta. Pero estoy convencido de que “cuan más grandes sean los obstáculos, más grandes serán las victorias” ¿Nos confesaría sus sueños para el futuro? Son demasiados, pero los más cercanos son tener una gran escuela de formación para que podamos llegar a una mayor cantidad de jóvenes en riesgo y seguir cumpliendo con nuestro proyecto de compromiso social. Igualmente, quiero aportar a la profesionalización del peluquero, de manera que se considere como un profesional formal, como ocurre en Europa.