La fiesta se compone

Mientras muchos en el país tiemblan por el impacto que la crisis minero energética tendrá sobre las finanzas del Gobierno y el desempeño de buena parte de las regiones, la economía da claras señales de que vienen buenos tiempos para el Valle. Lo que en un principio parecìa ser una desgracia se ha convertido en una gran ventaja para el Valle del Cauca. Después de ser el convidado de piedra en el auge minero energético que vivió el país en los últimos diez años, ya que no es una región productora de petróleo, ni carbón y su participación en la explotación aurífera es marginal, el departamento se encuentra preparado para enfrentar una coyuntura económica de grandes retos. Así se concluye de los análisis presentados por los expertos invitados al Foro de Perspectivas Económicas, organizado por el diario Portafolio. Durante el encuentro realizado a mediados de septiembre, el presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Esteban Piedrahita, hizo un recuento del impacto que tuvo el auge minero energético sobre las regiones y señaló que el departamento fue el segundo menor receptor de regalías, con lo cual registró rezagos en muchas de las variables claves de desarrollo económico y social. Entre 2003 y 2013, por ejemplo, el ingreso per cápita de los vallecaucanos creció por debajo del promedio nacional y la revaluación afectó las remesas que recibieron las famiilas. El análisis presentado por el directivo muestra una región en la que durante casi una década las exportaciones, la construcción y el desempleo daban señales preocupantes. Mientras la vivienda iba a ritmos vigorosos en Barranquilla, Bucaramanga y Bogotá, en Cali la actividad estaba estancada. Para completar, Cali fue la capital que menos redujo el desempleo en ese lapso: mientras Barranquilla exhibía para el cuatrimestre enero-abril de 2014 una tasa de desempleo del 8,4%, la sultana del Valle registraba un 15,1% en su tasa de desocupación.
Fedesarrollo estima que el PIB del Valle del Cauca crecera por encima del promedio nacional en los próximos tres años. Solo en el primer semestre de 2015 el indicador mensual de actividad económica creció 3,8%.
Pero con el fin del auge de los commodities a todos se les aguó la fiesta. La economía nacional enfrenta ahora una especie de ‘guayabo’ que ha llevado a que diversos analistas y centros de investigación, incluido el Banco de la República, ajusten a la baja la expectativa de crecimiento del PIB para el 2015. Tanto Piedrahita como Mauricio Reina, consultor de Fedesarrollo, coinciden en que la coyuntura actual es bastante compleja. De hecho, el analista bogotano confirmó que el índice de confianza del consumidor ha bajado en respuesta a una percepción más negativa de las condiciones presentes y futuras del país. En agosto pasado el índice de confianza del consumidor que evalúa Fedesarrollo completó dos meses consecutivos de deterioro y se ubicó en terreno negativo. “Ese resultado no se observaba desde abril del 2009”, señaló Reina al recordar que en ese periodo también se vivió un fuerte ajuste económico. Y son los estratos medios y altos los que más han disminuido su disposición a comprar bienes durables y vivienda. Entre nubarrones y soles El analista señaló que una noticia positiva, en medio de anuncios preocupantes, es la reducción del desempleo, que al cierre de 2014 logró la cifra más baja de los últimos años (9,1%) y se ha mantenido a la baja en lo corrido de 2015. La volatilidad en el precio de la divisa, la caída en el precio del petróleo, la inflación que comienza a preocupar al Emisor y la drástica reducción en la Inversión Extranjera Directa que percibe el país son ingredientes de un peligroso coctel que deben tomarse los colombianos. Reina reconoce que el panorama petrolero es preocupante ya que afecta los recaudos del fisco, golpeas las cuentas externas del país y golpea, finalmente, el crecimiento económico. Pero resalta, también, que a mediano plazo se empiezan a vislumbrar señales que indican que el precio se recuperaría para el 2016. Entre esas señales está una reducción del 55,7% en las plataformas de exploración en los Estados Unidos, así como la disminución de 55% en la solicitud de permisos de exploración en ese país. En el Valle se compone la fiesta Pero para el Valle el after party promete ser menos ‘tenebroso’ que para el resto del país. Por un lado, la industria da muestras de recuperación, en medio de un promedio nacional bastante mediocre. Según Esteban Piedrahita, en el primer semestre del 2015 la producción industrial en Cali, Yumbo, Jamundí y Palmira creció el 3,2%, siendo el mejor resultado del periodo a nivel nacional pues el desempeño de Bogotá fue negativo (-3,3%) al igual que el de Santander (-1,6%). A eso se suma que la construcción exhibe un dinamismo inusitado, con un incremento del 35% en el área aprobada en el periodo enero-julio del 2015, el resultado más alto entre las principales capitales del país, incluido Barranquilla en donde se dio una disminución del 1,5% en esta variable. Con la devaluación las remesas también ganaron poder adquisitivo, lo que se refleja en una mayor consumo de bienes durables y semidurables. Por eso no es de extrañar que la confianza de los consumidores de la ciudad se mantenga más alta que en otras capitales, lo que ha estimulado la inversión en nuevos centros comerciales y empresariales. Según la Encuesta Ritmo Empresarial, que se aplica entre las empresas afiliadas a las Cámaras de Comercio del departamento, la percepción de los empresarios con respecto a la situación económica durante el primer semestre del año se mantuvo en terreno positivo. Las respuestas muestran que el 31,7% de los consultados percibió que sus ventas crecieron, frente a un 30,2% que reportó disminución. Cali muestra el mayor optimismo, pues el 39,1% de los consultados dijo que sus ventas habían mejorado en ese periodo. Y las perspectivas son positivas: el 54,2% de los empresarios vallecaucanos espera que sus ventas crezcan en el segundo semestre de este año. Buscando nuevos rumbos Frente al potencial de crecimiento que tiene la economía regional Piedrahita destacó fortalezas como su alta diversificación exportadora, en comparación con el resto de las regiones del país, y la sofisticación tecnológica que incorporan los productos con vocación exportadora. El ejecutivo también llamó la atención sobre las ventajas que ofrece el Valle por la proximidad de sus principales centros de producción al puerto de Buenaventura. Mientras el transporte de una tonelada entre Cali y este puerto tiene un costo de $ 25.596, el costo de la misma tonelada traída desde Bogotá se eleva a $ 89.318, y entre la capital y Cartagena alcanza los $ 131.657. Pero es claro que la región necesita concretar proyectos de infraestructura que apalanquen su competitividad, como el Ferrocarril del Pacífico, que movilizaría 80 mil toneladas al mes y planea ampliar sus operaciones hasta el eje cafetero. También destacó el proyecto de la vía Mulaló – Loboguerrero que reducirá el trayecto actual en 53 kilómetros y el tiempo de desplazamiento en una hora. En este sentido, el director de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), Luis Fernando Andrade, dio un parte positivo sobre los obras que se ejecutan en la región para impulsar la competitividad logística. El ejecutivo aseguró que hay grandes avances en la ampliación del muelle internacional y las obras del Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón, que estarían listas para finales del 2016. También destacó la ampliación del Puerto de Buenaventura, que culminará a finales de este mes, así como la entrada en operación en el primer trimestre del próximo año del Puerto Industrial de Agua Dulce, que demandó inversiones cercanas a los 400 millones de dólares. “A estas obras se sumarán las propuestas de desarrollo que contempla la Sociedad Portuaria, que invertirá cerca de 180 millones de dólares para mejorar la competitividad de esta terminal marítima”, dijo Andrade. En cuanto a las vías del Valle, el funcionario dijo que en diciembre del 2016 estaría terminada la vía Mediacanoa – Loboguerrero y quedan dos obras adjudicados: el tramo Mulaló Loboguerrero, que tomará seis años para mostrar avances en la ejecución por la complejidad del proyecto pues contempla túneles y viaductos; el segundo es el corredor Santander de Quilichao – Popayán que tiene un cronograma de ejecución a cinco años. “Esas son obras a largo plazo pero puedo decir que se arrancó bien con ellas”, aseguró. Todo indica que para los vallecaucanos el futuro pinta promisorio, de hecho Fedesarrollo estima que el PIB del Valle crecería por encima del promedio nacional en los próximo tres años. Y los datos del 2015 parecen confirmar ese vaticinio: el indicador mensual de actividad económica para el Valle del Cauca muestra que su economía creció el 3,8% en el primer semestre del año.