“La solución para el empleo está en el agro”

Con una producción de 30.000 toneladas al año, la arrocera La Esmeralda llega a sus 63 años de labores con su marca más conocida, Arroz Blanquita. ACCIÓN habló con su Presidente, Manuel Suso Cárdenas. Después de 63 años de trabajo, ¿cuál ha sido la clave para mantenerse? Entregarse al servicio de la comunidad, ese ha sido mi ideal toda la vida. ¡Ah! y comer Arroz Blanquita. ¿Qué lo motiva, a sus 90 años, a seguir trabajando? Sentirme útil, y cuando yo me siento útil, soy feliz. Me hace feliz trasmitirle conocimientos al agricultor colombiano para que pueda producir mejor y a menor costo. Eso lo hacemos aprendiendo nuevas técnicas y preparando un grupo de agrónomos para que les enseñen a todos los campesinos. Siempre hemos trabajado con ellos, garantizándole la compra de su producto al mejor precio posible. Yo gozo cuando veo que mis clientes están progresando. ¿Con cuántos agricultores están trabajando actualmente? El cultivo propio de la empresa es poco. Algunos socios de la empresa, que son mis hijos, tienen unas tierras tomadas en arrendamiento y siembran arroz en ellas. No tenemos cultivos, pero incentivamos a que se implemente la siembra de arroz en el Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Entre todos los agricultores tenemos unas 5.000 hectáreas en estos departamentos, que es poco, necesitamos muchas más hectáreas. ¿Esas cinco mil hectáreas en manos de cuántos campesinos están? Tenemos 1.073 agricultores registrados, pero actualmente están sembrando 538. De estos, hay 270 que tienen menos de 5 hectáreas. Nuestro orgullo es haber logrado que esos pequeños agricultores estén produciendo una buena cantidad de arroz haciendo las cosas bien. ¿Cuál es el mayor aporte de la arrocera para la región? Cuando se inició esta empresa en 1950, yo tenía 27 y había 20 molinos de arroz en el Valle. Al poco tiempo vino la caña de azúcar, el algodón y otros cultivos y esas 20 empresas se quebraron y se liquidaron. La única que quedó viva fue ésta porque me dedique a aplicar la norma de máximo precio al agricultor y mínimo precio al consumidor, que me obligó a ser eficiente. Eso nos sostuvo y somos la única empresa de arroz del suroccidente. ¿Qué tan difícil ha sido mantenerse y poder seguir generando empleo? Es difícil, pero somos la mayor empleadora de Jamundí. Son 125 empleos directos y más de 100 temporales. Sin embargo, el cultivo de arroz le aporta a la región más de 4.000 empleos, teniendo en cuenta toda la cadena y a las mujeres que hacen la siembra manual. ¿Usted cree que el agro es una verdadera locomotora de la economía? Sin duda alguna es la primera locomotora y tenemos que convencernos de eso. En Colombia no nos hemos dado cuenta de que el campo es la base de la supervivencia del país, pero un campo manejado racionalmente. Tenemos una falsa idea de que el agricultor gana plata si vende caro y no es por ahí, el agricultor gana plata si produce más y a menor costo. El promedio de arroz producido en Colombia es de 4,5 toneladas por hectárea. Nosotros hemos logrado implantar una nueva tecnología en el Valle del Cauca y estamos en promedio de 8 toneladas y algunos agricultores de 10 toneladas, a menor costo. Todavía tenemos un alto índice de desempleo, ¿ve la solución en el campo? Claro que sí. Ahí están los empleos pero cambiando de idea. Metámonos en la cabeza que si otros países pueden producir a menor costo que nosotros, es porque lo estamos haciendo mal. ¿Cuál es la principal amenaza para el agro colombiano entonces? Cerrar el libre comercio. Proteger con barreras arancelarias al agricultor colombiano porque lo volvemos ineficiente. Hay que abrir puertas para que surja el eficiente. ¿Qué tan importante es la tecnología en la arrocera La Esmeralda? Muy importante. Producimos con las últimas técnicas y nos hemos asesorado de los científicos del CIAT en materia de control de plagas, de fumigación, de productividad del terreno, de riego, de todo. Logramos bajar de 210 de kilos de semilla por hectárea que se utilizan todavía en Colombia, a 70 kilos. Precisamente, la empresa acaba de ganar el Gran Premio Planeta Azul del Banco de Occidente por el uso y manejo del agua, ¿de qué se trata este proyecto? Fue algo sencillo, nivelar el terreno en diferentes escalones para mantener el agua empotrada de manera permanente. De esta manera, no tenemos que estar regando agua siempre para que entre y salga, sino que entra y la retenemos casi durante todo el cultivo. El arroz crece dentro del agua, se beneficia de ella y controla malezas, al mismo tiempo que le suministra oxígeno a las raíces. Estábamos gastando unos 25.000 mts cúbicos por hectárea, y lo rebajamos a 7.500 por cosecha. ¿Qué consejo le da a los nuevos emprendedores? Que no piense solo en él, sino en las personas que van a trabajar con él y en sus clientes, buscando el beneficio de todos. ¿Hasta cuándo va a seguir al pie del cañón? Hasta que tenga vida.