La U se reinventa

La acreditación institucional de alta calidad de cuatro de sus universidades y la cualificación de la planta de profesores, son parte del trabajo que realiza el sector educativo del Valle para mejorar las competencias de sus estudiantes y apalancar el desarrollo del país. La competitividad de una región no solo se basa en la infraestructura de vías, servicios públicos y telecomunicaciones. La calidad de la educación superior es un factor esencial para impulsar el desarrollo económico y social y por ello forma parte del índice departamental de competitividad que evalúa cada año el Consejo Privado de Competitividad, CPC. Según los resultados del 2014, el Valle del Cauca ocupó la sexta posición a nivel nacional en el pilar de educación superior y capacitación, con mejores resultados en los subíndices de resultados en pruebas Saber Pro, calidad de docentes y cobertura de instituciones con acreditación de alta calidad. Las brechas más grandes, con respecto a los departamentos mejor posicionados están en cobertura, tanto bruta como en formación técnica y tecnológica, graduados en postgrados y deserción escolar. Hay otra visión de la calidad académica en estas instancias, y es la que proporciona Daniel Bogoya, experto en educación y ex director del Icfes, quien desde el 2003 realiza el Informe sobre Elementos de Calidad en la Educación Superior de Colombia, con el que se pretende evaluar la efectividad de los proyectos educativos institucionales. Este reporte se construye con base en los resultados de las pruebas Saber PRO, un examen obligatorio como requisito de grado que debe ser presentado por estudiantes de programas técnicos profesionales, tecnologías y profesionales universitarios de todo el país que hayan aprobado por lo menos el 75% de los créditos académicos del programa que cursan. En el ranking de universidades e instituciones universitarias, edición 2013, en los 20 primeros lugares se incluyeron tres universidades del departamento: Icesi, Pontificia Universidad Javeriana y Universidad del Valle. Bogotá y Medellín cuentan con el mayor número de instituciones en este listado. Las principales fortalezas académicas de Icesi fueron inglés y razonamiento cuantitativo. Por su parte, la Javeriana también se destacó en inglés y lectura crítica. Francisco Piedrahita, rector de la Universidad Icesi, sostiene que son varios factores los que los han llevado a tener buenos resultados en las pruebas Saber PRO, especialmente el proyecto educativo institucional cuyas fortalezas son el aprendizaje activo, el fortalecimiento de valores y el desarrollo de las capacidades de los estudiantes, los planes curriculares y el programa de desarrollo profesional, que brinda acompañamiento a los estudiantes en la transición de la vida universitaria a la laboral. Trabajo con foco En el departamento hay cuatro universidades que cuentan con la acreditación institucional de alta calidad: la Universidad del Valle, Icesi, la Universidad Autónoma de Occidente, y la Pontificia Universidad Javeriana. Para el rector de la UniValle, Iván Enrique Ramos Calderón, este sello “brinda confianza a los usuarios sobre procesos transparentes, genera dinámica de mejora continua y cultura de autoevaluación, crea oportunidades de alianzas estratégicas y genera compromiso institucional”. Según el padre Luis Felipe Gómez Restrepo S.J., rector de la Pontificia Universidad Javeriana, las universidades están haciendo un esfuerzo por enfocar la oferta académica, tanto de pregrado como de posgrado, en las necesidades de la región, con lo que se busca una mayor sintonía con el sector real de la economía. “Otro indicador muy importante que podría destacar es la cualificación de la planta profesoral que cuenta con muchos doctores en distintas áreas, que con su investigación generan conocimiento para el buen desarrollo de la región”, añade. Por otra parte, se evidencia el interés de las diferentes instituciones por mejorar en los indicadores de cobertura, uno de los que tuvo menor desempeño según el CPC. En el caso de la Autónoma de Occidente, hace diez años crearon el programa Pilos que ha entregado más del 10% de su presupuesto anual de operación para estudiantes que requieren de apoyo financiero. Tanto el Icesi como la Javeriana también cuentan con programas de auxilios y becas para atraer más estudiantes y evitar la deserción de quienes no pueden sufragar los costos de su educación por diversos motivos. Para el rector de la Universidad Autónoma de Occidente, Luis Hernán Pérez Paéz, aún subsisten retos de orden estructural tales como profundizar en factores que incidan en la calidad de nuestros bachilleres, mayor vinculación e interacción efectiva con el sector productivo, mayores desarrollos estratégicos que ubiquen a nuestras universidades a la altura de las exigencias que deparan los contextos internacionales. En este punto coincide el rector de la Javeriana, para quien parte de las respuestas están en iniciativas como Campus Nova, un centro de emprendimiento que cuenta con reconocimiento internacional, y hace parte del ME-310 (Design Thinking), un programa de innovación al que pertenecen instituciones de todo el mundo, encabezadas por la Universidad de Stanford y que ha hecho consultorías a empresas de la región. En Icesi, por su parte, su proyecto educativo se encuentra en revisión con el fin de fortalecer algunas competencias y mejorar la manera en que se trabaja en el aula. A su vez, están abriendo la Escuela de Educación, que ofrecerá 6 nuevos programas y el pregrado en bioquímica, con el que buscan satisfacer la demanda de la industria asociada con los bionegocios.
De acuerdo con Daniel Bogoya, las universidades que ocupan los primeros puestos del listado se caracterizan por la alta eficacia en el aprendizaje de sus estudiantes, el elevado número de publicaciones en revistas científicas de gran impacto, profesores con título de doctor y grupos de investigación con redes internacionales de investigadores. “En síntesis, gran reconocimiento y reputación social”, concluye.
La Universidad del Valle, que este año cumple 70 años, quiere posicionarse como una de las 10 mejores de Latinoamérica. También busca que su formación en posgrado trascienda las fronteras nacionales y tener la posibilidad de atraer estudiantes extranjeros en pregrado y posgrado. Sin embargo, todavía hay asignaturas pendientes. Según el informe de Daniel Bogoya, escritura y competencias ciudadanas son dos de las áreas en las que las instituciones universitarias del Valle del Cauca deben trabajar más. Para el experto es clave que los profesores sean quienes lideren las estrategias de mejoramiento en estas áreas. Desde su experiencia como consultor en educación, Bogoya afirma que “falta mayor énfasis en los códigos duros, estrictos y rigurosos de cada campo disciplinar, así como en la aplicación de dichos códigos en diferentes tipos de contextos”. Sobre todo, se requiere una detección oportuna de los estudiantes con dificultades de aprendizaje y la implementación de planes de mejoramiento para estos. Lo que sí está claro es que las instituciones educativas del Valle tienen las pilas puestas y están dispuestas a reinventarse para enfrentar los retos de competitividad que plantea una economía globalizada y una sociedad que busca ofrecer oportunidades de crecimiento y mayor calidad de vida para todos sus miembros.