Los bio que siguen creciendo

Toman los mejores insumos del territorio, los convierten en productos comercializables y generan cadenas de valor que impactan positivamente la economía regional. Así son las experiencias de las empresas que le apuestan a los bionegocios. Eduardo GarcíaSucroal, la apuesta por la biotecnología El crecimiento constante de la población mundial, la demanda de alimentos y la privilegiada posición geográfica de Colombia, que la constituye en despensa mundial, inspiraron la creación de Sucroal. Esta empresa desarrolla cuatro procesos biotecnológicos: produce ácido cítrico, alcohol, vinagre y realiza el tratamiento anaeróbico y aeróbico de los efluentes o cursos de agua que proceden de plantas industriales. Además, atiende las industrias de ingredientes y suplementos alimenticios, la construcción, farmacéutica y agroindustria, entre otros. Su gerente general, Eduardo García, dice que en su estrategia ha sido fundamental la internacionalización de la empresa a más de 30 países. “Para cada proceso evaluamos si es posible adquirir o desarrollar tecnologías de avanzada que nos permitan ser competitivos”, afirma. Una de ellas es el Laboratorio de Desarrollo de Cepas en donde se han generado las variedades del hongo Aspergillius que se emplean en la producción de ácido cítrico. Otro elemento diferenciador es que sus productos son NON GMO, es decir que no se emplean organismos genéticamente modificados y se usan fuentes renovables de baja huella de carbón, características apreciadas, en especial, por las nuevas generaciones. Esa alta dosis de innovación y creatividad no sería posible sin el equipo de trabajo, conformado por 360 personas, que trabajan a partir de las Cuatro E: Enfoque con disciplina, Ejecución con velocidad, Evaluación con objetividad y Excelencia con persistencia. Sin embargo, esto no los ha eximido de enfrentar retos como los costos, la competencia proveniente de China y el posicionamiento internacional. Las alianzas estratégicas con compañías de talla mundial les ayudaron a afrontar la globalización, gracias a la innovación incremental pudieron reducir costos y con la conversión de residuos en productos se han hecho más sostenibles. Este fue uno de los factores que evidencia el positivo balance de 2015. En ese año lograron un récord en la producción de ácido cítrico, que alcanzó las 32.000 toneladas y representó un incremento de 8.3%. En el mismo periodo las ventas totalizaron $315.000 millones, con un incremento del 28%, y las exportaciones sumaron US$41 millones. En parte, dice García, a esos resultados contribuyen las políticas adelantadas por las entidades del departamento, que han ayudado a que los empresarios migren de una visión particular a una global que les plantea la necesidad de tener objetivos comunes, en su caso, basados en una megatendencia como la biotecnología. A partir de ese escenario, proyectan su futuro. Ya tienen posicionados en el mercado los plastificantes libres de ftalatos (compuestos químicos) producidos a partir del ácido cítrico y lanzarán suplementos alimenticios basados en minerales como calcio, magnesio y zinc. Esto sin descuidar el sector agrícola para el que producen microelementos que ayudan a mejorar la productividad de los cultivos. A los planes se suma la instalación de una planta de producción de citrato tricálcico y la expansión de la de ácido cítrico. Luis Fernando TascónSanta Anita Nápoles: apuesta bioavícola Por más de 60 años Santa Anita Nápoles S.A., que nació de la fusión de Granja Santa Anita y Avícola Nápoles, ha sido motor de desarrollo de Candelaria, Pradera, Palmira y Cali. Hoy tiene presencia en más de 10 ciudades del país y en ese crecimiento ha sido fundamental su espíritu de asociación. “Somos la segunda productora de huevos más grande de Colombia gracias a las integraciones verticales que hemos adelantando y a la fundación de compañías de incubación, transporte de carga, compra de materias primas, ovoproductos y alianzas con nuestros clientes”, asegura el gerente general, Luis Fernando Tascón. Ofrecen las líneas tradicionales de Huevos Nápoles y Santa Anita 100% naturales y cuentan con productos específicos de valor agregado para nichos. En su portafolio se destacan los huevos enriquecidos con Omega 3 y Vitamina E y el huevo Santa Anita Life, que se logra a través de una alimentación especial de las aves, contiene 25% menos de grasa y 16% menos de calorías y es único en Colombia. Así mismo, ofrecen tres referencias diferentes de abonos orgánicos que se obtienen a partir de un proceso de compostación de la gallinaza producida por las aves, lo que contribuye a una agricultura limpia y libre de químicos. Estos productos están destinados a quienes quieren enriquecer y fertilizar sus suelos con materia orgánica. La compañía, que pertenece a a las Iniciativas Cluster de Proteína Blanca y de Bionergía del Valle del Cauca, también analiza hoy la posibilidad de utilizar la gallinaza producida por las aves para la producción de biogás o energía. Mientras este proyecto se concreta, saben que del uso responsable de la tecnología depende que su negocio sea exitoso. Por esto 70% de sus instalaciones cuentan con el más alto grado de tecnificación y automatización alemana. “Buscamos el mayor confort para las aves, incluso con ambientes controlados y de climatización para mitigar las altas temperaturas del Valle del Cauca. En 2011 arrancamos un proyecto en Palmira que cuenta con 1 millón de ponedoras y es referente mundial”, afirma Tascón. Su infraestructura ha sido fundamental no solo para desarrollar nuevas líneas de productos, sino para enfrentar la naturaleza del negocio donde se manejan altos volúmenes, pero con bajos márgenes. “La clave de este negocio son los resultados productivos y la eficiencia logística –dice el gerente-. Por tener que importar la totalidad de las materias primas para el alimento concentrado de las aves hemos tenido que luchar duro para conseguir resultados”. Con las cifras a su favor, pues en 2015 crecieron 10.5% y produjeron 570 millones de huevos, esperan crecer este año 18% en volumen y vender 670 millones de huevos que generarían ingresos por $175.000 millones de pesos. Otra meta es fortalecer sus productos en el canal retail y poner a funcionar la planta que hoy construyen en Barranquilla para seguirse posicionando como una de las marcas preferidas por los consumidores. Rodrigo VillegasOlmué Colombia: frutas apetecidas Colombiana Oriente S.A. era una empresa especializada en el cultivo y venta de caña de azúcar que quería diversificarse. Intentó con palmitos y otros productos hasta que un día uno de sus socios le hizo una propuesta atractiva: Suministrar frutas tropicales a Frutícola Olmué de Chile. Las empresas se unieron y crearon Olmué Colombia para explorar al máximo el potencial de las frutas cultivadas en el país. Han pasado cinco años desde entonces. Rodrigo Villegas, gerente del Grupo Oriente y líder de Olmué Colombia, cuenta que hoy se dedican al procesamiento y comercialización de frutas tropicales congeladas y tienen tres productos de exportación: banano, papaya y piña. Esta última es la más compleja de procesar porque los mercados internacionales exigen que cumpla con los estándares de Costa Rica, el mayor exportador de piña del mundo. “Si el producto no cumple con esos estándares, no lo podemos vender. Eso significaría destruir nuestra imagen en el exterior y debemos ser serios en nuestro actuar”, enfatiza Villegas. Las tres frutas se exportan a 12 destinos, principalmente a Estados Unidos, Canadá y Australia. No ocurre lo mismo con la fresa, que solo se comercializa en Colombia porque en el exterior no aceptan productos como estos, en los que se emplean ciertos agroquímicos durante la etapa de cultivo. En el proceso de conquistar mercados foráneos, Olmué Colombia ha puesto a la tecnología de su lado. Actualmente, utiliza un túnel continuo de congelado IQF que recibe la fruta en estado puro por un lado y la entrega por el otro extremo en forma de piezas congeladas. El flujo continuo de la fruta y la rapidez del proceso permite que conserve todas sus propiedades. Por otro lado, en el país Olmué Colombia es una de las pocas empresas con la certificación BRC, establecida por la Asociación de Minoristas Británicos, que reconoce a las compañías que cumplen con las normas sobre seguridad alimentaria en toda la cadena de producción y, por lo tanto, son aptas para ingresar al mercado inglés. El panorama parece positivo para esta industria, pero Villegas recalca que aún se deben mejorar aspectos para impulsar la competitividad de la cadena. “Debemos empezar a exigir calidad”, enfatiza. Tiene razón porque si bien el Gobierno ha brindado apoyo al campo, falta incrementar la transferencia tecnológica hacia los cultivadores y evaluar el uso de agroquímicos para no violar los límites y mantener abiertas las puertas del comercio internacional. Ana María SotoFenavi Valle: la estrategia Esta entidad gremial agrupa a más de 123 empresas productoras de pollo, huevo e incubación que representan 90% de la industria del Valle del Cauca, Cauca y Nariño. A nivel nacional, la región es la primera productora de huevo con 27% y la tercera en el renglón de pollo con 18%. En total, esta cadena genera 45.000 empleos directos. De acuerdo con Ana María Soto, directora de Fenavi Valle, el sector avícola es el segundo renglón más importante en la cadena agropecuaria de la zona después de la caña de azúcar y está valorado en $3.6 billones. En 2015, el sector de huevo en el Valle del Cauca creció 20% y el de pollo 10,15%, comparado con 2014. El posicionamiento del sector y el potencial del departamento en cuanto a generación de negocios derivados del mismo han hecho que la entidad considere a los bionegocios como parte de su estrategia. “Es un campo que se está explorando, pues los costos de traer ciertas tecnologías son altos y, anteriormente, los temas normativos y tributarios no ayudaban”, dice Soto. A lo anterior, se suma lo costoso que resulta transportar biomasas y el hecho de que la gallinaza y la pollinaza aumentan con el crecimiento del sector, pero aún no se destinan a un uso productivo, lo que hace imperante lograr que sean generadores de energía y biogás y de que estos procesos se inserten en la cadena. Afortunadamente, teniendo en cuenta que hoy el panorama es más claro con respecto al biocomercio y que existe la posibilidad de estudiar casos de otros países, la entidad le apuesta al segmento porque es parte fundamental del futuro de la región y porque ya debe ser un punto vital en el plan estratégico de cualquier compañía. En ese sentido, trabaja en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías para la producción de biogás a partir de gallinaza y pollinaza. En el país solo dos compañías avícolas le apuestan al tema y están ubicadas en el Valle, lo que da aún más motivos para considerar a estos negocios como un renglón relevante para la economía regional. “Desde la Iniciativa Cluster de Bioenergía del Valle se están aprovechando las experiencias ya vividas en el departamento para conocer más sobre las alternativas en bionegocios que existen, aprender sobre nuevas tecnologías, entrar en contacto con proveedores y tomar nota del camino recorrido por los pioneros”, afirma Soto. Sin embargo, no se puede desconocer que el sector avícola enfrente otras problemáticas como la devaluación, que afecta el costo de la importación de materias primas; los requerimientos sanitarios y de inocuidad para conquistar mercados internacionales y la importación de pollo. De la solución que se les dé dependerá también el desarrollo de los bionegocios avícolas.