Negocios verdes con sello vallecaucano

El Valle del Cauca cuenta con grandes recursos que le permitirán consolidarse como una potencia de los bionegocios en Colombia y el mundo. El Valle del Cauca es un territorio de grandes potenciales. Solo ocupa el 2% de la geografía nacional pero representa el 9,6% de la producción agropecuaria del país; es el primer exportador de macrosnacks y alimentos; produce el 93% del etanol que se genera; aporta el 96% de la cogeneración de energía eléctrica y su capital se constituye como la segunda ciudad de latinoamérica con el menor índice de contaminación ambiental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De ahí que se pretenda consolidarlo como el líder en materia de bionegocios. De hecho, esta es una de las cinco áreas priorizadas en la Narrativa Estratégica de Competitividad que definieron la Comisión Regional de Competitividad, la Cámara de Comercio de Cali (CCC), la Gobernación del Valle del Cauca y otras entidades del orden regional para generar oportunidades de crecimiento económico. Según Carlos Andrés Pérez, director económico y de planeación de la CCC, la región cuenta con las mejores condiciones para convertirse en el coloso de los negocios verdes: rica biodiversidad, material genético disponible, amplio territorio cultivable, tejido empresarial sólido, fuerte vocación agroindustrial, infraestructura vial y portuaria eficiente, y centros de investigación y formación de primer nivel. Obtener el mayor beneficio de los bionegocios es uno de los propósitos de las cinco Iniciativas Cluster que lidera la CCC: Bioenergía, Excelencia Clínica, Proteína Blanca, Belleza y Cuidado Personal y Macrosnacks. La iniciativa de Bioenergía busca el aprovechamiento de recursos para producir energía eléctrica, biocombustibles y gas. Para ello, se adelanta un proyecto para caracterizar las propiedades físicas y químicas de biomasas provenientes del sector azucarero, forestal y avícola, identificar las oportunidades de inversión y establecer las primeras plantas de biogas en 2017. En él participan empresas de la región, la Universidad Nacional de Palmira, PWC, Cenicaña y gremios. El cluster de proteína blanca también evalúa las posibilidades de producción de biogas así como el potencial de los materiales orgánicos que generan las industrias avícolas y porcícolas para el uso en la cadena de productos cosméticos y de combustibles, entre otros. El cluster de macroscnacks tiene expectativas para la producción de alimentos procesados a partir de los derivados de frutas propias de la región. Para la iniciativa de Excelencia Clínica se cuenta con un enorme potencial a partir del aprovechamiento de material natural para la síntesis de medicinas, mientras que en Belleza y Cuidado Personal el gran reto es incorporar frutos propios de la región para fortalecer y diferenciar su portafolio de productos cosméticos. Con las pilas puestas Las bases del Biocomercio se establecieron durante la Cumbre de la Tierra, realizada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1992. En ella se ratificó el Convenio de Diversidad Biológica, que contempla la conservación de la biodiversidad, su uso y la distribución equitativa de beneficios. Tras años de trabajo, en 2010, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible formuló la Política de Producción y Consumo Sostenible “Hacia una cultura de consumo sostenible y transformación productiva”, mediante la cual se actualizaron e integraron la Política Nacional de Producción Más Limpia y el Plan Estratégico Nacional de Mercados Verdes (PENMV). Según el PENMV, en la categoría de negocios verdes se “contemplan las actividades económicas en las que se ofrecen bienes o servicios que generan impactos ambientales positivos y que, además, incorporan buenas prácticas ambientales, sociales y económicas, con enfoque de ciclo de vida, contribuyendo a la conservación del ambiente como capital natural que soporta el desarrollo del territorio”. Para 2025 la visión es lograr que los Negocios Verdes se encuentren posicionados y consolidados como un nuevo renglón estratégico de impacto en la economía nacional. Para esto se formularon ocho líneas estratégicas: comunicación, posicionamiento y sensibilización al consumidor y productor sobre los Negocios Verdes; Política y normatividad; Ciencia, Tecnología e innovación; Recursos/ incentivos económicos y financieros; Acceso a mercados; Coordinación y articulación institucional/sectorial; Sistema de información de mercado, monitoreo y evaluación; y Desarrollo y fortalecimiento de la oferta. Por otra parte, el documento Conpes 3697 de 2011 propuso permitir el acceso a las propiedades genéticas de los elementos de la biodiversidad para usos comerciales y no solo para investigación. Es decir, estudiar sus propiedades intrínsecas para, a partir de ellas, generar derivados. Así mismo, contempla la creación de la Empresa Nacional de Bioprospección para centralizar la información sobre el tema. De acuerdo con José Gómez, investigador de la Corporación Biocomercio Sostenible, el 39% de iniciativas de bionegocios colombianas corresponde al sector de alimentos. A este le siguen cosméticos, textiles, artesanías, construcción y fármacos, que operan según la legislación aprobada para cada uno. Por otra parte, la Andi es una de las entidades que busca contribuir a la consolidación de estos proyectos mediante las acciones de la Cámara de la Industria Cosmética y de Aseo. Su director ejecutivo, Juan Carlos Castro, afirma que en 2010 se inició un trabajo con el Ministerio de Comercio para identificar sectores involucrados en bionegocios con posibilidades para aprovechar los TLC. Tras la aprobación del Conpes, se identificaron empresas que se han conectado con fabricantes de ingredientes naturales para generar encadenamientos, también se favoreció la creación de centros de investigación como Bios (Caldas) y Biopacífico (Valle). Sin embargo, para Carlos Andrés Pérez, hoy el reto es que la legislación promueva la inversión en estas actividades y que la academia forme capital humano idóneo. “Está pendiente dar el salto en transferencia tecnológica, agregación de valor a la venta de materias primas, consolidación de la oferta que es limitada y estacional y apertura de líneas de crédito. Esto permitiría garantizar mayor volumen y bajar los costos al pensar en grandes mercados”, afirma por su parte José Gómez. En la consolidación de los bionegocios también es fundamental la participación de grandes empresas y emprendimientos innovadores, pues buena parte del portafolio de iniciativas en esta línea proviene de estas compañías.