Pilotos del emprendimiento

El éxito de un emprendedor se fundamenta en tener un proyecto de vida con sentido. Ésta es la filosofía con la que Motor Up ofrece programas de formación alternativa a colegios, empresarios en etapa temprana y población vulnerable. Como un verdadero bólido emprendedor se define Motor Up, una empresa que se dedica a la promoción y formación de emprendedores entre estudiantes de los colegios de Cali y miembros de poblaciones vulnerables. Lo que nació como una organización estudiantil en la Universidad Icesi cumplirá pronto tres años de actividades y logros. Sebastián Ruíz, Mauricio García, Iván Montealegre y Luis Enrique Vacaflor se convencieron del potencial que tenía su idea de negocio así que decidieron fortalecer sus conocimientos en metodologías de liderazgo, coaching y validación de negocios, entre otras. Los programas que dicta Motor Up están articulados según metodologías que los cuatro empresarios estructuraron a partir de su propia experiencia. Ahora ponen al servicio de estudiantes, emprendedores en etapa temprana y personas víctimas de la violencia esa combinación de conocimientos y prácticas que a ellos también les fueron útiles. “Nos interesa formar líderes en emprendimiento consciente, es decir que descubran lo que realmente les apasiona, lo que aman de la vida y de qué manera pueden hacer un aporte al mundo”, resalta Ruíz. Su estrategia consiste en conocer el entorno de las personas o instituciones con las que desarrollarán cada proyecto formativo, “meterse en su cabeza” y hablar su propio lenguaje para que ellas, una vez reconocida su vocación, puedan actuar de acuerdo con ella. Líderes desde las aulas “Cuando creamos Motor Up como organización estudiantil –dice Ruíz- recordábamos que antes de graduarnos del colegio no sabíamos qué queríamos hacer. Hablamos con jóvenes de varias instituciones y la mayoría tampoco lo tenía claro. Y muchas veces se toman toman decisiones guiados por otros, pero en realidad no han estructurado su proyecto de vida”. Como vehículo para que los jóvenes descubran o reafirmen su vocación y empiecen a trabajar en ella, se emplea el concepto de emprendimiento. En 2015, los afortunados fueron los estudiantes de los colegios Antonio Maceo, Centro Etnoeducativo Antonio Maceo de Pizamos, Corporación Educativa Antonio Maceo, César Conto Petecuy, Dana María y Liceo Santa Clara, agrupados en una asociación que contactó a la empresa. Todos los alumnos pertenecían a noveno grado, porque según estadísticas es en este curso cuando se registran los mayores niveles de deserción escolar en el país y, además, es la etapa en que muchos jóvenes deciden si quieren estudiar para labrarse un futuro o dedicarse a la delincuencia. En el Liceo Bilingüe Althair de la Buitrera, por otro lado, implementaron el modelo Juega a Emprender con estudiantes de cuarto a octavo grado. Este busca que los participantes aprendan qué es el emprendimiento y puedan vivirlo de una forma divertida a través de un juego compuesto por cuatro niveles. “Trabajar con niños fue espectacular porque ellos sí tienen más claro que un joven o un adulto qué quieren ser cuando crezcan”. La segunda línea de acción de Motor Up fue diseñada para los emprendedores en etapa temprana. Estos programas de formación están segmentados según públicos específicos: los estudiantes que están empezando la universidad, los que la están terminando y los graduados que tienen como opción el emprendimiento. El fin es brindarles una experiencia de emprendimiento real, ayudarlos a que aclaren el propósito que los lleva a emprender y asesorarlos en la concepción de sus modelos de negocio. “La formación incluye el desarrollo de la pasión, el liderazgo, el trabajo en equipo, la conciencia de lo que se quiere, la innovación, el pensar en abundancia y el consolidar un estilo propio. También hay un componente de visión emprendedora, desarrollo de modelos de negocio y diseño de propuestas de valor de manera práctica. Además, buscamos romper la creencia de que se necesitan millones de pesos para arrancar un emprendimiento e insertamos a las personas en una comunidad de pares y expertos que pueden contribuir a su crecimiento”, afirma Ruíz. Iniciativa por Llano Verde Antes de que se creara Motor Up, Sebastián Ruíz apoyaba una fundación de emprendimiento social, pero se retiró para dedicarse a la nueva empresa. Ahora reactivó ese trabajo a través de Motor Up Foundation y aplica su metodología a la comunidad de empresarios de Llano Verde. En su mayoría, se trata de mujeres víctimas de la violencia con iniciativas de gestar unidades productivas que reciben capacitación en diferentes áreas. Recientemente, la fundación se presentó a una convocatoria de la Embajada de Nueva Zelanda que dará un capital para que el ganador ejecute un proyecto de formación de seis meses. La propuesta de Motor Up es realizar un acompañamiento a las unidades productivas de este sector para que las microempresarias se asocien y tengan herramientas para administrar de manera efectiva sus negocios. Los resultados se conocerán en abril. La agenda de actividades de Motor Up para 2016 está copada: este mes reinician sus actividades en los colegios y están concentrados en la realización de un evento para emprendedores en etapa temprana que se llevará a cabo del 27 al 29 de febrero en Cali. Será un entrenamiento intensivo en el que los participantes podrán experimentar sus metodologías y compartir con personas con más de 15 años de experiencia. La empresa hace parte del grupo de instituciones que trabajan en la campaña Corazón Caleño, que busca reactivar la confianza entre los residentes en la ciudad y entre los miembros del ecosistema empresarial para que juntos construyan la ciudad con la que todos sueñan. Este será el inicio de la Universidad de Empresarios Conscientes, apoyada por la Universidad de Consciencia, que le aportará un componente más humano a sus programas y acompañará a los emprendedores desde el primer minuto de su travesía hasta que la formalización de su empresa sea una realidad.