“Por soñar no cobran”

El fundador del Grupo Fénix es un líder ejemplar, que ha diseñado una cadena logística para garantizar que sus productos brinden salud a los consumidores. Cuatro fracasos empresariales no fueron motivo para que Luis Eduardo Jiménez desistiera de su idea de ser empresario. Este vallecaucano se asoció con su esposa, María Elena Giraldo, y Harold Garnica para crear la comercializadora de frutas Import Fénix, que se convirtió en el primer eslabón de lo que hoy se constituye como el Grupo Fénix. El nombre recogió la experiencia de sus quiebras y las convirtió en el capital para consolidar un negocio que importa 3 mil contenedores de fruta al año desde países de Latinoamérica, Norteamérica y Asia y la distribuye en Colombia, Guayaquil y Quito. Jiménez nació en Versalles y siempre estuvo convencido del poder de los sueños. Abandonó el bachillerato para ‘exportar’ hasta San Andrés las frutas producidas en la Unión. Los embarques se hacían vía aérea y en temporada baja, pero al llegar la época de alto flujo de viajeros la aerolínea le dio prelación al equipaje y su carga terminó dañada. De regreso a Cali, en el barrio El Cortijo, abrió la revueltería El Paisa y luego montó la Distribuidora El Distribuidor en la Galería La Alameda, pero quebró porque los comerciantes de esa plaza adquirían sus productos en la Galería Santa Elena. Resuelto a concretar sus sueños, abrió un local en esa galería pero experimentó su tercera crisis, cuando no logró recuperar los $50 millones que le adeudaban los clientes. Luego, viajó a Chile para comprar mercancía, y alguien lo convenció de traer dos contenedores de ajo, que llegaron en mal estado. En lugar de claudicar, construyó sobre las cenizas y así nació Import Fénix. A los pocos meses realizó su primera AEG (alianza estratégica ganadora) con Harold Garnica, quien se unió a la aventura a cambio de una participación accionaria. Él ayudó a consolidar las bases de la compañía, gracias a su experiencia comercial en Grajales Hermanos, y se concentró en abrir canales institucionales. Las habilidades de Luis Eduardo para el posicionamiento de marca y la comercialización le llevaron a iniciar una imparable espiral de crecimiento. Fundó Jeicy Fruit para consolidar la distribución de la mercancía a nivel local, regional y nacional. Luego, Green Tropic para la importación de especias, frutos secos y frutas estacionarias. A esta le siguieron Fresh Natural, con la que operan en Quito y Guayaquil, y Trans Fénix, compañía de transporte con la que se complementó la logística. Consolidó la cadena con AgroFénix, sociedad para el cultivo de frutas. También incursionó en la construcción con InmoFénix, que construye las bodegas y oficinas de sus distribuidores, y fundó el Criadero Fénix, dedicado a los equinos de paso fino. “Hoy trabajamos en el desarrollo de Vital Fénix, proyecto de concentrado de pulpas de fruta y verduras. Contamos con un médico especialista para que el procesamiento garantice las propiedades saludables de los frutos”, señala este empresario que no para de reinventarse. Su objetivo sigue siendo claro: convertir a Grupo Fénix en la Coca Cola de la fruta. Contacto: grupofenix.co