Rodrigo Guerrero, el hombre que quiere recuperar el alma de los caleños Por Diego Martínez Lloreda

Rodrigo Guerrero es fuerte en la esencia pero suave en el modo. Ese rasgo de su personalidad, que adquirió con los jesuitas a su paso por el colegio Berchmans, marca la forma de gobernar del actual Alcalde de Cali. No le tiembla la mano para tomar decisiones difíciles, como lo demostró cuando suspendió el contrato que tenía la empresa Sí Cali para recaudar los impuestos municipales. Pero lo hizo sin aspaviento, casi sin romper un cristal.

Poco amigo de la confrontación, Guerrero lleva 16 meses poniendo en orden una administración que encontró descuadernada. Lo ha hecho sin quejarse y sin levantar escándalos. Y los resultados de esa tarea, silenciosa pero constante, comienzan a verse.

En esta entrevista para la revista Acción, el hombre que está empeñado en cambiarle el alma a su ciudad, habla de la buena racha, que según la revista Semana, vive Cali, de los retos que afronta su gobierno, de la ciudad que quiere proyectar hacia el futuro, de sus logros y sus frustraciones. Entrevista fuerte en la esencia pero suave en el modo.

Alcalde, después de 16 meses en el cargo, están comenzando a verse los resultados, ¿Qué ha sido lo más difícil de este arranque?
Encontrar la Administración Municipal descuadernada, sin proyectos y sin recursos. Estábamos en una situación financiera complicada, con proyectos en los que la administración se había comprometido, pero desfinanciados. Decidimos que el compromiso no era del Alcalde anterior sino de Cali, asumimos el compromiso y conseguimos los recursos.

Esa desfinanciación ha sido lo más difícil, no ha habido recursos para nada. Le hago esta comparación: la Subsecretaria para Igualdad de Género en Bogotá tiene recursos de libre disposición por $150.000 millones, nosotros, este año, si nos va bien, para toda la Alcaldía tendremos unos $130.000. Eso le da la proporción de la situación en la ciudad.

¿Por qué es tan renuente a contar esta situación, por qué no destapar lo que encontró?
No es mi estilo. Yo asumí la Alcaldía sabiendo que había un problema complicado. Lo que hemos encontrado, que merece una investigación, lo hemos llevado ante los organismos correspondientes, pero ponerme a armar escándalos, no tiene ningún sentido.

¿Cuál es la situación del municipio hoy?
En este momento, en todas las secretarías, tenemos presupuesto y proyectos definidos, sabemos qué queremos hacer. El panorama ha cambiado mucho. Históricamente, Cali nunca había tenido un recaudo de impuestos como lo tiene hoy. A pesar de la situación difícil, la gente ha entendido que paga pagar y ya está viendo los resultados.

¿Los concejales y la clase política, ya entendieron que con su llegada a la Alcaldía, las mangualas y el contubernio que existía entre el Ejecutivo y la clase política, se acabó?
Intelectualmente sí. Ellos ya saben que conmigo no van a hacer asignaciones y contratos. Algunos todavía meten la zancadilla, pero ya aprendí a manejarlos. Mi tránsito por el Concejo me sirvió para conocer los problemas de la ciudad y conocer la gente. Además, para ver desde adentro cómo funcionaba el sistema. Me hizo conocer la Administración mucho mejor.

De lo que ha hecho, ¿qué es lo que más lo satisface y lo que lo tiene frustrado?
Lo más frustrante es que todavía el MÍO no está funcionando como debe ser. El MÍO es una apuesta extraordinaria, pero aún falta trabajar en el cumplimiento de las rutas, porque no puede ser que la gente tenga que esperar tanto para llegar a su destino, eso genera mucha insatisfacción. Sin embargo, creo que estamos moviéndonos en la dirección correcta.

La satisfacción es ver cómo el equipo está funcionando plenamente y se comienza a reconocer una administración seria que gestiona recursos y proyectos. Ya se empiezan a ver los resultados en disminución de pobreza, empleo y atracción de empresas. Revertir esa tendencia negativa era muy complicado, pero lo satisfactorio es empezar a sentir el cambio.

Las encuestas no lo han favorecido, ¿Eso le preocupa? ¿A qué atribuye esos resultados?
Me preocupan en el sentido de que uno debería tener la capacidad de comunicar mejor porque nosotros hemos hecho grandes acciones. A lo mejor es que es mi estilo; mire el caso de Sicali, lo cerramos, trabajamos ocho meses en eso con el Gobierno Nacional y hasta el Banco Mundial nos dio asesorías y en la víspera les avisamos de la intervención, pero no salí a hacer un show mediático a verme como la estrella, ese no es mi estilo.

Usted es un tipo simpático y la gente lo quiere, pero me parece que en esta administración ha estado un poco más lejano a la gente…
Sí, es posible. Reconozco que una de mis grandes virtudes es comunicarme con la gente, pero hemos tenido faltas. Hemos hecho muchas obras que no hemos anunciado y que la gente no nota que se hicieron bajo esta Administración. Ha hecho falta cacarear. Yo sé que me afectó mucho el tema del alumbrado navideño, pero sigo convencido que haber gastado $10.000 millones en ese alumbrado era una barbaridad. Tomé la decisión de no hacerlo, pero la gente estaba acostumbrada ya. Yo con $10.000 millones ilumino parques y ya hemos iluminado 39.

Un reciente artículo de la revista Semana dice que Cali está en buen racha y habla de todos los eventos internacionales que vienen para la ciudad. Pero más allá de del protagonismo que va a tener Cali, ¿qué más espera que dejen estos eventos?
Primero, la sensación de que somos capaces de hacer las cosas bien. Esta Cumbre de la Alianza Pacífico, a la que vendrán 13 presidentes, no se ha dado en la historia de Cali. Van a tener la oportunidad de conocer la ciudad y su potencial económico. Además, son importantes las oportunidades que vienen detrás, las avanzadas ya están llegando, ya han llegado 120 personas que están estudiando la logística y la ciudad. Esas personas están descubriendo la ciudad y luego serán nuestros embajadores. Será una vitrina para Cali espectacular. Lo mismo pasará con los Juegos Mundiales que son muy importantes. Tener a 4.000 atletas de 120 países es realmente importante. Cualquier país del mundo estaría orgulloso de tener estos juegos.

Cali es una ciudad con gran presencia de población afrocolombiana, pero siempre ha sido vergonzante frente a eso. ¿Cómo cambiar ese complejo que tiene Cali?
Queremos volver eso un activo de la ciudad. Tenemos que estar orgullosos de esa participación afro, pero hay que mostrar que ellos no son solo buenos artistas y buenos atletas, sino que son buenos políticos y dirigentes. En la Cumbre de mandatarios Afrodescendientes vamos a poder mostrar todas las capacidades que tiene la raza negra.

¿Su preocupación, más que por el cemento, está en recuperar el alma de la ciudad?
Totalmente. Lo que va a cambiar a Cali será la calidad en la educación, por eso mi proyecto predilecto es educación y por eso destinamos $30.000 millones de regalías para volver digital el sistema educativo, que todos los muchachos y profesores de los colegios públicos de Cali usen los computadores y le saquen provecho a ese modelo interactivo.

Sin embargo, la Secretaría de Educación ha tenido problemas, el plan de ampliación de cobertura ha sido asaltado. ¿Cómo ha hecho para despolitizar esta dependencia?
No se puede satanizar el programa de ampliación de cobertura. El principio que lo motiva es bueno, el problema fue que los políticos se adueñaron de él para conseguir votos y plata. Pero eso ya se acabó, lo que hicimos es que todos los colegios que quieren participar tienen que ir a una convocatoria. Ahí estudiamos la calidad de educación que ofrecen, los resultados de las Pruebas del Saber y las condiciones físicas de sus planteles, y si cumplen, contratamos con ellos. Yo creo en la educación pluralista. Antes los colegios públicos eran superiores a los privados y a eso debemos volver. El Estado tiene que proveer la mejor educación.

¿En términos prácticos, qué significa para la ciudad el reconocimiento de The Financial Times, al ubicarla como uno de los mejores destinos para invertir?
Es volvernos a poner en el radar, pasar del desconocimiento total de la ciudad a reconocer todo lo que se ha hecho. Una de las primeras visitas que tuve fue del Embajador de Estados Unidos, que estuvo dos días en Cali y me dijo que mi misión era que la gente conociera la ciudad porque él se encontró con una ciudad pujante y con un sector empresarial sólido. Nos hemos propuesto que la gente entienda que esta es una ciudad de oportunidades.

Después de varios años de gobiernos problemáticos, la ciudadanía había perdido la credibilidad en la institucionalidad. ¿Ha sido muy difícil devolver esa confianza?
Estábamos en la cultura de la ilegalidad total, la gente hacía lo que le daba la gana. Ahora estamos trabajando para que la gente entienda que vivir en ciudad exige tener reglas de comportamiento. Ese, por ejemplo, ha sido el logro más importante de la Secretaría de Tránsito, porque ha intervenido la ciudad culturalmente. En año y medio hemos avanzado mucho, después de 20 años despelote y de que la gente hiciera lo que le daba la gana.

A propósito del tránsito, uno de los funcionarios estrella de su gobierno es Alberto Hadad, pero dicen que le molesta su intemperancia, ¿Cómo califica su gestión?
Ha hecho una labor extraordinaria. La gente ya no se ‘vuela’ los semáforos y eso se debe al trabajo que ha hecho Alberto. Yo puedo estar en desacuerdo con varias cosas con él y se las he hecho saber. Aprendí con los jesuitas que se debe ser fuerte en la esencia y suave en el modo, uno no necesita salir a gritar o a pelear, sino hacer cumplir la Ley, pero cada uno tiene su forma de ser. Alberto ha logrado trasmitirle a la ciudad ese mensaje de hacer cumplir las normas. Él cuenta con mi total respaldo.

¿Qué va a hacer para solucionar los problemas que afronta el MÍO?
El 23% de los caleños que va a trabajar usa el MÍO. Es un porcentaje más alto que en Bogotá y Medellín. Eso es satisfactorio, aunque todavía estamos lejos de lo que queremos. El MÍO tiene dificultades, primero, en las rutas alimentadoras porque no hay suficientes buses y por eso hemos acondicionado los buses en mejor estado del sistema anterior para que sirvan como alimentadores. A esos los llamamos salmones y vamos a tener 200.

El otro tema es que todavía no hay buses suficientes para todo el sistema. Hay algunos operadores con problemas que deciden no sacar buses al servicio y eso crea un desconcierto total y se represa el servicio. Estamos haciendo un compendio diario entre todas las empresas para saber cuántos buses hay en realidad y con ellos se hace la programación de las rutas y no con los que teóricamente deberían estar funcionando. Estamos trabajando para que los operadores puedan salir de sus problemas económicos, hemos gestionado ante el Gobierno para que les presten $90.000 millones. En Cali había 5.000 buses tradicionales y quedan unos 1.400, tienen que desaparecer de aquí a diciembre, pero hay que comprarlos y a precios razonables.

Usted ha traído a su Administración una cantidad de muchachos muy preparados académicamente, pero con poca experiencia política, ¿Qué le han aportado?
Son muchos caleños que hemos traído de Bogotá y aunque son jóvenes, ya habían trabajado en el Estado, es gente con trayectoria que le ha aportado a la Administración seriedad y conocimiento. Vinieron sabiendo exactamente qué tenían que hacer. No eran vírgenes. A algunos les puede hacer falta contacto social y lo hemos venido trabajando porque la Administración es para la gente y cada vez lo tienen más claro.

Su gobierno está próximo a presentarle al Concejo un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, ¿Qué tipo de ciudad va a proyectar este nuevo POT?
Queremos una ciudad densa en la que la gente no tenga que recorrer distancias tan largas de desplazamiento en vehículo particular, queremos una ciudad desarrollada alrededor del Sistema de Transporte Masivo y por eso vamos a permitir que se construyan edificaciones altas en los alrededores de los corredores del MÍO. También queremos una ciudad que proteja el medio ambiente y desde ese punto de vista, el proyecto modelo será el del corredor ecológico, que rodeará esos doce kilómetros que tenemos de vía férrea dentro de la ciudad. Estamos haciendo los diseños y la conceptualización de ese proyecto. También tenemos ya los diseños del parque de la orilla derecha del río Cali, desde el CAM hasta la desembocadura. Cali tiene que ser una ciudad verde y ecológica y que use mucho el transporte público, esa es la apuesta.

También queremos densificar el centro y parte de eso es el proyecto Ciudad Paraíso, que le dará una nueva cara a esa zona de la ciudad.

Rodrigo Guerrero, Alcalde de Cali

Uno de los problemas que todavía tiene la ciudad es la violencia ¿Es posible mejorar el tema de la violencia en Cali con el entorno tan difícil que tiene?
La inseguridad y criminalidad que se perciben en Cali tienen una serie de componentes. Cali está mejor que otras ciudades como Bogotá y Medellín en indicadores como robo a residencias, automóviles, extorsión y atracos callejeros. Donde nos hemos hecho muy visibles es en la violencia homicida que es muy alta y aplica en una pequeña tasa de la población, comparada por ejemplo con el robo de celulares, pero sin duda tiene un gran impacto.

Cali ha ido pasando de los homicidios de convivencia al crimen organizado porque aquí se resuelven los problemas de Buenaventura, del Norte del Valle, del Cauca, de todas partes, la gente se viene para acá a esconderse y arreglar sus problemas y la ciudad está pagando las consecuencias. Le hemos pedido al Gobierno que trabaje para desarticular los núcleos de esas bandas que son profesionales y utilizan a los jóvenes de los barrios para cometer sus crímenes.

¿Está contento con la colaboración que el Gobierno Nacional le ha dado?
Moderadamente. Nos han aprobado como $8.000 millones en equipos y mil policías adicionales, pero tienen que llegar con motos, con carros con sistemas inteligentes, radioteléfonos, etc. Están aprobados hace un año, ya están los policías aquí pero nos faltan los instrumentos. La burocracia a veces es muy lenta y eso causa frustración. Son muy receptivos, pero a la hora de la ejecución uno se siente frustrado, mire lo que ha pasado con el Palacio de Justicia que no ha podido empezar a operar.

¿Cómo visualiza a Emcali, ahora que va a pasar a manos del municipio?
Primero, hay que hacerla respetar como una entidad que tiene como misión ofrecer servicios públicos y no empleo. No es una fuente de empleos y contratos para los amigos de los políticos. Es una empresa que se tiene que manejar con toda la seriedad del mundo y ofrecerle los mejores servicios a la ciudadanía. Tienen que respetarla los trabajadores, los políticos y el sector privado, si hacemos eso, valdrá la pena. Hay que darle la estructura legal para que eso se garantice, pero en el fondo es un tema cultural porque hay mucha gente que cree que tiene derechos adquiridos sobre Emcali y sobre otras empresas.

¿Y para el componente de telecomunicaciones, qué modelo ha pensado?
La telefonía tiene que ir aparte. Le hemos pedido al Gobierno que nos reserve una franja de la banda de 4G para que las empresas públicas de telefonía nos asociemos (Barranquilla, Medellín, Bogotá y Cali) y tengamos posibilidades de competir. Ya no será una empresa de servicios públicos domiciliarios, sino que está en libre competencia. En las condiciones que estamos, tenemos muy pocas posibilidades de subsistir.

Como ciudadano, más que como Alcalde, ¿cómo ve el proceso de paz?
Con mucho optimismo porque se planteó en los términos que se debió plantear. La discusión fundamental era la de la tierra para los campesinos y eso se puso en el primer punto de la agenda, demostrando seriedad y compromiso. Me preocupa es que si se desactivan 5.000 guerrilleros en el norte del Cauca y no hay tierra para ellos, se nos van a venir a Cali y no estamos preparados. Yo le he planteado esa preocupación al Gobierno y al sector privado. La idea es conseguir los recursos para que ellos se puedan quedar produciendo la tierra.

¿Se les debe permitir participar en política a los jefes guerrilleros que se desmovilicen?
No le veo problema a que personas como Iván Marquéz lleguen al Congreso. Mire el caso de Antonio Navarro, es una de las personas que mejor muestra que hay capacidad de regeneración, la gente puede cambiar y aportar.

El sector empresarial de la ciudad apoyó decididamente su candidatura, ¿ese acompañamiento se ha mantenido en el Gobierno?
El sector empresarial me ha apoyado y yo les he insistido en que no se puede desentender de la política. Siempre les recuerdo la frase de Manuel Carvajal de que no puede haber empresa privada sana, en un medio político enfermo, que tienen que preocuparse por el desarrollo político de la región, no es solo dar plata en víspera de las elecciones, sino comprometerse.

Sectores que ven con satisfacción los cambios de la ciudad, están preocupados por el futuro, ¿qué hacer para garantizar que estos esfuerzos tengan continuidad?
Hay que tener conciencia de que cualquier cosa buena se puede dañar y el ejemplo de eso es Bogotá. Yo siempre he dicho que si lo que estamos haciendo es bueno, nos organicemos para que se continúe, para que escojamos personas que representen esa forma de pensar, votemos por ellas y saquemos la ciudad adelante. Esa es la única solución. Si hay esa conciencia, lo podemos lograr, gente buena hay por todo lado. El éxito de mi gestión va ser que esto se continúe, sino perdí cuatro años.

Rodrigo Guerrero, Alcalde de Cali

Rodrigo Guerrero, Alcalde de Cali