Rómulo Marín, con los zapatos bien puestos

A lo largo de 30 años, Calzado Romulo se ha convertido en una de las empresas más queridas por los caleños. ACCIÓN habló con su Presidente sobre el sector del cuero y de sus experiencias como empresario.

Rómulo Marín tiene una sonrisa permanente en su rostro. Es un hombre optimista y dicharachero que le ha dedicado toda su vida a la industria del calzado, convirtiéndose en uno de los empresarios más importantes del sector en el Valle del Cauca y en Colombia. Al año, Calzado Romulo comercializa entre 600.000 y 700.000 pares de zapatos y en temporadas altas, puede emplear hasta 700 personas simultáneamente.

Actualmente, el 20% de su producción se vende en países como Ecuador, Panamá, Costa Rica y Aruba.

Acaba de participar en la Footwear & Leather Show en la ciudad de Bogotá, ¿cómo le fue?
Muy bien, en este evento concretamos ventas por 60.000 pares de zapatos para el primer trimestre y se proyectan ventas por 100.000 pares en la próxima Feria que será en agosto. Cada día vemos cómo mejoran muchos temas del país, hay más confianza y muchas ganas de salir adelante.

¿Qué expectativas tiene frente al sector del cuero y la marroquinería en la región?
Necesitamos proyectarnos mucho más y no sólo enfocarnos en la competencia que puede llegar de China o de Brasil. Hoy tenemos un mejor país, con más garantías de seguridad, que genera mayores inversiones y esto tenemos que aprovecharlo.

Siempre he confiado en Colombia y soy consciente que tenemos mucho por hacer. Mi esperanza es que lleguemos a ser competitivos frente a China, no que peleemos contra ellos. Son personas que saben cómo hacer dinero y generar empleo y eso es admirable, entonces tenemos que buscar la forma de poder lograr cosas parecidas. Tenemos que cambiar el ‘chip’ para poder crecer. Además, hay que replantear el tema de la educación para formar a más personas en las vocaciones productivas del Valle del Cauca.

¿Cómo contribuye usted al crecimiento de la región?
Tenemos una planta principal y cuatro empresas más complementarias de nuestros procesos. Además, desde hace más de un año, contamos con un Taller de Servicios que se ofrece a todos los fabricantes para que vengan a conocer sobre nuevas tecnologías, diseños y procesos. Además prestamos servicios de maquila a varias empresas, la idea es apoyar la industria del calzado y fortalecer la región.

¿Considera que los TLC son una amenaza o una oportunidad para el sector?
No podemos cerrarnos a los cambios, al contrario tenemos que buscar la forma de asumir esos nuevos retos de la mejor manera. Tenemos que buscar la forma en que estos TLC nos abran puertas y nos permitan crecer.

¿Qué tan importantes deben ser los conceptos de innovación y emprendimiento para un empresario?
Son fundamentales y hay que crear una cultura alrededor de ellos, educando a las personas para que piensen en grande y no le teman a los cambios y al riesgo. Tenemos que ser menos conformistas y atrevernos a innovar y a emprender. Sin embargo, hay varios problemas que se deben mejorar desde el Gobierno para incentivar el emprendimiento como es el tema de los impuestos, que son una carga pesada tanto para pequeños industriales como para los grandes, nos restan competitividad y disminuyen las posibilidades de que las compañías sigan creciendo.

Tuve una comercializadora en Venezuela que se vio afectada por el régimen de ese país, y en el año 2002 quebré, perdiendo mucho dinero. Fue un momento muy complicado, pero afortunadamente conté con personas que me ayudaron mucho. Levantarse de una quiebra es mucho más difícil que empezar un negocio. Gracias a Dios, a mis hermanos, a mis hijos, a mis trabajadores y a mis amigos que me han
apoyado mucho, volvimos a salir adelante

Cuéntenos un poco de esa relación tan cercana que tiene con sus colaboradores
Me siento muy contento de ver que la gente viene a trabajar con ganas y queriendo apoyar a la empresa y por eso, tratamos de ayudarlos a nivel laboral y personal. Desde 1981, cuando nació Calzado Romulo, se han creado unas quince nuevas pequeñas empresas a manos de algunos de nuestros trabajadores. Lo que he buscado es que Rómulo sea un semillero y que mis empleados puedan hacer un proyecto de vida.

PLANES PARA EL FUTURO

Rómulo Marín, de 60 años de edad, asegura lo que más lo hace feliz es ayudar a los demás y lo entristece mucho ver gente pasando necesidades. “Yo quisiera un país sin pobreza”, asegura. Además, cuenta que en sus ratos libres, le gusta jugar dominó con sus amigos y que sueña con tener una finca para tener ganado y pájaros. “A los 65 años me quiero ir a disfrutar de mi jubilación y dejar a mis hijos con el negocio”.

Ocho de sus diez hijos trabajan en la compañía, ¿cómo ha sido este proceso?
Me siento mucho más tranquilo porque se en manos de quién voy a dejar mi legado. Mis hijos se criaron dentro de la zapatería y eso los ha hecho empresarios, porque empresario es el que madruga, se mete en los procesos y soluciona los problemas, no el que tiene la mejor oficina y sale a las seis de la tarde.

Quiero que sobretodo aprendan que deben tratar a los trabajadores como las personas que les están dando de comer, porque es la verdad.

¿A qué otro negocio le hubiera querido apostar? Me gusta mucho el negocio de la mecánica automotriz pero a otro nivel, no un taller pequeño. Siempre pensé en un taller de grandes dimensiones que funcione 24 horas, con lo mejor en tecnología y que tenga el mejor servicio al cliente. Hay concesionarios que se acercan un poco a ese concepto pero nos falta mucho.

¿Cómo le ha ido con esa incursión que ha hecho en los medios de comunicación?
Hemos creado un programa de televisión que se llama Romulo TV y que tiene como objetivo hacer trabajo social. Enseñándole a las personas diversos artes o dando a conocer negocios que están en crecimiento.

Un líder debe tener
chispa y saber cómo llegarle a la gente. Además, debe ser muy humilde y dar ejemplo todos los días porque los ejemplos son más productivos que los consejos

¿Tanta vocación por lo social no lo ha llevado a pensar en participar en política?
Lo que he hecho es apoyar gente en la que creo que se puede confiar y que están haciendo las cosas bien para llegar al poder público. Lo hice con Angelino Garzón cuando fue Gobernador del Valle, con el expresidente Álvaro Uribe y ahora con el Presidente Juan Manuel Santos.

¿Cómo ve la Cali del futuro?
En pocos años la ciudad va a ser mucho mejor. Necesitamos apoyo del Gobierno Nacional y acabar con los carruseles de corrupción que nos han traído tantos problemas.