Sembrar la Innovación

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Dada su experiencia, Bibliotec fue el operador de un proyecto para ampliar la oferta y el radio de acción en la atención a la primera infancia en 20 municipios del Valle y nueve del Cauca, mediante la implementación de salas de lectura. La iniciativa vinculó a la Estrategia de Cero a Siempre de la Presidencia de la república, la Fundación Saldarriaga Concha, las alcaldías municipales, la Andi Regional Valle y 12 empresas de la región. Como resultado se diseñaron e instalaron 31 salas de lectura con mobiliario, implementos didácticos y señalética, se entregaron 6.000 ejemplares de material impreso y sonoro y se formaron 31 promotores de lectura.

La Fundación Bibliotec es un modelo exitoso de alianza público privada que genera un altísimo valor a las comunidades a partir de proyectos que promueven el conocimiento, el espíritu innovador, la ciencia y el emprendimiento. Los MakerLab son parte de sus logros.

La innovación no solo se gesta en los laboratorios de investigación. También se encuentran innovadores entre las comunidades, pero lograr que aflore ese talento requiere de la ‘democratización’ en el acceso a tecnología de punta. “Cualquiera puede ser un maker, un innovador”, esa es la premisa con la que nacieron los Makerlab, espacios en donde cualquier persona puede crear y desarrollar prototipos con equipos que hasta hace poco solo estaban disponibles para las industrias.

Este modelo se inauguró recientemente en Cali de la mano de Bibliotec y Fablab, de la Universidad Autónoma de Occidente, con la misión de sembrar la semilla de la innovación entre las comunidades.

Según María Elisa Holguín, directora de la entidad, en la primera fase de la Fundación Bibliotec se trabajó en mejorar la infraestructura y dotación tecnológica de estos espacios. “Se intervinieron 22 bibliotecas, con una inversión de $2.500 millones, y se construyeron cuatro más con $1.500 millones”, señala la ejecutiva.

El gestor de la Fundación, Alfredo Carvajal, presentó en 2010 un plan de ciudad en el que se proponía impulsar el desarrollo socioeconómico, la calidad de la educación y la expresión cultural mediante el acceso a bienes y servicios educativos y culturales a los habitantes de barrios con riesgo social. Y el punto de confluencia de la comunidad eran las 61 bibliotecas que operaban en la ciudad, ya que el 69% se ubicaba en las vecindades con preocupantes índices de pobreza y violencia.

Esa visión se concretó en 2012, con la vinculación de 22 empresas fundadoras y la posterior llegada de ocho compañías interesadas en contribuir a estos programas. Con los aportes se ejecutaron proyectos como la implementación de 20 puntos Vive Digital y la dotación de 1.340 computadores portátiles, 42 consolas de videojuegos y equipos periféricos y de redes. La entidad también ha contado con aliados como el Ministerio de las TIC, las alcaldía de Cali y Yumbo, el programa Vive Digital, el Ministerio de Cultura y la Red de Bibliotecas Públicas.

“Una vez alcanzadas las metas propuestas nos preguntamos de qué otra forma podíamos contribuir a las comunidades y decidimos estructurar un proyecto para implementar laboratorios de innovación en ellas”, señala la ejecutiva.

La Universidad Autónoma de Occidente recibió la propuesta y decidió apostarle a la conformación de los MakerLab, espacios dotados con equipos de impresión en 3D, una estación multimedia, una estación de experimentación en electrónica y robótica y una cortadora láser.

Jugando y Roboteando Aprendo, para niños de 6 a 14 años, es el programa que sentó las bases de los MakerLab. “Primero lanzamos el de Brisas de Mayo y luego el de la Biblioteca Departamental. Ahí el personal fue capacitado por Baxter y la UAO en la metodología de los clubes Smart, que funcionan en torno a actividades de matemática, ciencia, tecnología y relaciones para fomentar el emprendimiento”, señala María Elisa.

Luego, se crearon talleres adicionales como el proyecto Luabook que consiste en recopilar las historias que surgen en la cotidianidad de la Comuna 20 de Siloé, dibujar los personajes que protagonizan esas historias y enviarlos a Luabook, una entidad especializada que se encargará de digitalizarlos. Este producto estará listo a finales del año.

De acuerdo con Holguín, también se ha dado vía libre a la línea de emprendimiento, con el apoyo de la UAO. Ya comenzó un taller de plan de vida para que los potenciales emprendedores identifiquen su actitud para crear empresa. El reto es multiplicar la experiencia en cinco bibliotecas públicas y generar proyectos de mayor escala en la Biblioteca Departamental.

“Queremos que esto sea un proceso para descubrir talentos, fomentar el emprendimiento y la innovación. En la Oficina de Telemática de la Alcaldía, y entre el equipo que integrará la futura Secretaría de Desarrollo Económico, han mostrado interés en esta iniciativa al punto que proyectan implementar un laboratorio con enfoque en desarrollo de patentes”, dice Holguín.

Cada MakerLab demandó inversiones entre $30 millones y $50 millones, representados en los equipos de última tecnología, el kit de robótica y el de audiovisuales. Pero el verdadero valor está en el desarrollo del personal, pues son ellos quienes logran detonar el potencial de las comunidades que asisten a las actividades programadas.

Entre las experiencias más valiosas Holguín destaca el encuentro internacional de Bibliotecas Públicas al que asistieron representantes de México y Barcelona porque les permitió compartir los aprendizajes obtenidos. “En la ciudad española iniciaron el proceso hace dos años, pero con el nombre de ‘ateliers’”, aclara.

Ahora, una de las prioridades de la directora de Bibliotec es lograr que las empresas vinculadas a la Fundación renueven el convenio para mantener sus aportes durante cinco años más. Además, evalúan nuevas dinámicas que les permitan generar ingresos para ser sostenibles y acompañar a entidades de otras regiones interesadas en montar sus propios Makerlab.