“Somos un laboratorio en llamas”

Luis Felipe Rodríguez Jaramillo  fundador de Flamin Lab.Con una inversión de un millón de pesos, Luis Felipe Rodríguez Jaramillo fundó una empresa que hoy está valorada en un millón de dólares. Su compañía desarrolladora de videojuegos tiene sede en San Francisco, Estados Unidos. Desde que sus padres le regalaron el Atari 2006, su primera consola de juegos, Luis Felipe encontró un gran objetivo para su vida: aprender a desarrollar videojuegos. Por eso a pocos les sorprendió que decidiera abandonar sus estudios de ingeniería electrónica en la Universidad Javeriana para cursar Diseño Gráfico en el Instituto Departamental de Bellas Artes. Luego trabajó en agencias de publicidad y compañías desarrolladoras web y viajó a Buenos Aires, Argentina, para hacer una especialización en Gestión Estratégica de Diseño. Con este bagaje, a los 26 años de edad, convenció a su primo Germán Vallejo, un programador de sistemas, para que lo acompañara en la aventura de crear la empresa de videojuegos ‘Flamin Lab’, con la que ya han realizado 58 desarrollos para importantes empresas, también tienen dos juegos propios que se venden a través del Appstore (plataforma de descarga de aplicaciones de Apple), ganaron el premio Emprender del SENA y fueron escogidos por “YetiZen Accelerator Program”, para hacer parte de un proceso de aceleración Empresarial en San Francisco, Estados Unidos. Ésta es su historia. ¿Qué le hizo tomar la decisión de emprender? Mi sueño de niño fue crear videojuegos y siempre tuve la idea de tener una empresa. A los 18 años creé ‘hosting facility net’, para venderle hosting a mis amigos. Cuando terminé mis estudios trabajé en una agencia de publicidad casi un año y en ese tiempo confirmé que no quería trabajar para otras personas. Cuando estudiaba en Argentina tuve la oportunidad de conocer a muchos empresarios exitosos quienes nos compartían tips, nos daban consejos y nos alentaban a seguir nuestros sueños. Allí me convencí de que podía hacerlo. ¿Aventurarse a crear empresa en un sector poco desarrollado en Colombia, no fue como saltar al vacío? Sí. Pero eso era lo que quería hacer y me costó varios enfrentamientos con mi familia porque nadie quería que lo hiciera y, al final, en contra de la corriente lo hice y aquí voy. ¿Cuál fue el primer juego que creó y cuánto ganó? Una agencia en la que había trabajado nos contrató para hacer un juego didáctico para un evento de Colgate. Mi papá, aunque no estaba muy convencido de mi decisión fue nuestro primer inversionista, nos prestó un millón de pesos para desarrollar el juego, lo hicimos en flash y fue todo un boom, ese día lo vieron cinco mil personas. Nos pagaron $1.800.000, pero ganamos experiencia y reconocimiento. Ese primer año facturamos 50 millones de pesos. ¿Y cómo van las cifras? Con muchas expectativas. La meta para el próximo año es facturar mil millones de pesos realizando solo aplicaciones. Estamos en la tarea de conseguir inversionistas por medio del proceso de aceleramiento en San Francisco, donde la empresa está valorada en un millón de dólares. Actualmente preparamos productos y proyecciones financieras para asistir a una ronda de inversionistas en marzo del 2015. ¿En qué momento empezaron a desarrollar juegos para Apple? En el 2010 ya se había lanzado el iPad y estaba entrando el furor de los juegos móviles y vimos que esa plataforma era la puerta para llegar al mundo. Ese año hicimos el acelerómetro Mag Trap, como un experimento para ver el ‘core’ del negocio. ¿Cómo funciona este negocio? Para ser desarrolladores de Apple hay que registrarse en su página y pagar una membresía anual de US$99, esto nos permite hacer uso de su plataforma y canal de distribución. Si el juego se vende ellos ganan el 30% y nosotros el 70%. Igual sucede si el juego es gratuito pero tiene compras al interior como ayudas, moneditas y accesorios, que generan una economía dentro del juego. Por ejemplo ‘Candy Crush’, es un juego gratuito enganchador y con compras en el interior, la compañía que lo creó tiene ventas anuales alrededor de US$100 millones y ya está valorada en un billón de dólares. ¿Cómo les ha ido con sus juegos? Tenemos dos juegos en Apple, uno es ‘Roach N’ Roll’, que se trata de eliminar el mayor número de cucarachas que se cansan del maltrato que les dan los humanos y quieren invadir todas las neveras del mundo. Es gratuito y sin compras, con él ganamos solo por la publicidad. Ha sido descargado en 114 países de manera viral y destacado en seis. ¿Para qué empresas ha creado juegos? Entre nuestros clientes están Carvajal Educación, a ellos les hicimos un juego para la línea Kiut de Norma que ahora tiene 16 mil usuarios y más de 30 mil sesiones de juego. A la universidad Icesi le creamos tres juegos educativos y con la universidad del Valle desarrollamos una plataforma en línea que lee artículos y enseña inglés. Para el Museo del Agua, de Empresas Públicas de Medellín, en coproducción creamos la sala de realidad aumentada más grande de Latinoamérica, tiene 10 pantallas en el piso donde se proyectan imágenes que pueden ser capturadas con iPad para ver los procesos que ellos realizan. ¿Qué sigue? Para San Francisco estamos desarrollando un juego educativo para enseñar inglés en la primera infancia. Tenemos 5 juegos propios listos para desarrollar. Trabajamos en proyectos de realidad virtual, como uno para que las inmobiliarias no construyan casas modelos, sino que a través de la realidad virtual en una cabina y con unas gafas los clientes puedan sentirse como si estuvieran dentro de la casa. Son muchas ideas, lo que necesitamos es inversión. ¿Hay futuro para la industria de los videojuegos en Colombia? En los mercados extranjeros están viendo a Colombia como un escenario para invertir en estos desarrollos y luego tercerizarlos. Me parece bien que se tercerice, pero no hay que dejar de lado las ideas propias. Para mí, la tercerización es la herramienta que me permite captar capital y llevar a cabo mis ideas, que es lo que me va a dar reconocimiento. Los consejos que le dieron los emprendedores lo impulsaron a seguir su sueño. ¿Qué le diría usted ahora a los jóvenes que quieren emprender? Es determinante saber con quién se van a asociar. Confíen en las personas que tiene a su alrededor para apoyarse en ellos. Tengan una meta clara, eso les ayudará a definir la ruta para alcanzarla. No siempre se necesitan muchos recursos económicos para arrancar, si la idea es buena los recursos llegan. Hay que confiar en lo que uno piensa y quiere hacer, por más loca que parezca la idea. En el mundo tecnológico no esperen a salir con algo perfecto, hay que lanzarse con el mínimo producto viable, probarlo y reaccionar rápido al feed back de los usuarios, de esa forma se construye en la medida de lo consumido. ¿Cómo surgió el nombre de la compañía? El fuego a nivel gráfico recoge toda la gama cromática y representa fuerza y vehemencia, es un elemento activo y eso es lo que queremos demostrar con los desarrollos que hacemos. Laboratorio es la forma como trabajamos, porque nadie nace aprendido y si nunca hemos hecho algo no quiere decir que no seamos capaces de hacerlo, simplemente hay que arriesgarse y experimentar. Somos un laboratorio en llamas. Luis Felipe Rodríguez, Germán Vallejo y Johvana Bhelem, conforman el equipo de Flamin Lab, empresa que desarrolla videojuegos, aplicaciones móviles y entretenimiento con realidad virtual.