Spinoff saludable

Juan Pablo Hurtado, director de producto en Mysiss
Mysiss se registró como compañía independiente en 2015 y ese año facturó US$4 millones. Es una empresa 100% Compunet que nació como un ejercicio de intraemprendimiento y cuenta con un equipo de 27 personas. Su meta es alcanzar una facturación de US$15 millones en los próximos tres años.
El increíble potencial de Mysiss, una aplicación integral para el sector de la salud, llevó a Compunet a tomar la decisión de crearla como una empresa independiente para darle el espacio y los recursos que necesita. Con la experiencia que adquirió abriendo mercados para Myagri, una de las aplicaciones estrella de Compunet que llegó a 27 países y luego se vendió a una multinacional americana, Juan Pablo Hurtado, director de producto en Mysiss, tiene la responsabilidad de consolidar el extraordinario crecimiento de esta nueva y floreciente organización. Con apenas un año de fundada, ¿cuáles son las perspectivas de Mysiss? El año pasado se registró la compañía en la Cámara de Comercio de Cali y abrimos operaciones en Ecuador, pero nuestra perspectiva es tener presencia directa en varios países de América Latina. ¿Cómo nació Mysiss? Ha sido un proceso de incubación de muchos años. Nació en la Fundación Valle del Lili, en donde se dieron a la tarea de diseñar un juego de mejores prácticas en una institución que es de talla mundial. En un periodo de varios años Mysiss fue un experimento que maduró. Yo llegué en una situación afortunada porque estaba lista para salir al mundo y nos encontramos con varias coyunturas positivas. Una de ellas es que en este momento en América Latina hay grandes retos en el sector de la salud por la gran crisis de la mayoría de los modelos. Por eso todos están buscando la manera de hacer mejor las cosas garantizando la viabilidad financiera. Mysiss permite la gestión integral de clínicas y hospitales, desde la admisión de un paciente y el control de insumos y personal hasta la facturación a las EPS y la recuperación de cartera. Todo esto se realiza desde un aplicativo en la nube que cuenta con los mejores estándares de la industria. ¿Quién fue el primer cliente tras su creación? Fue la Junta de Beneficencia de Guayaquil (Ecuador), que tiene más de cinco hospitales y 2.500 camas de la más alta complejidad. Luego llegamos a la Clínica Internacional de Lima (Perú) y al Centro Médico Docente La Trinidad, en Venezuela. Pero también queremos incursionar en hospitales pequeños y medianos que requieren estas soluciones para optimizar sus procesos. De hecho, acabamos de concretar el primer negocio en México con un hospital de apenas 14 camas. Este tipo de segmentos son un tabú en el mundo del software, pues muchos se cuestionan qué tan grande debe ser un cliente para integrar una solución con SAP. La buena noticia es que estas nuevas prácticas están disponibles para todos. ¿Qué perfil tienen los profesionales vinculados a la empresa? Son médicos, enfermeras y auditores médicos porque necesitamos el conocimiento de industria. También estamos en proceso de capacitar a nuestra planta de personal porque requerimos de habilidades muy particulares y estamos construyendo un Centro de Desarrollo de Competencias. ¿Qué ventajas ofrece el Valle a su negocio? Cali tiene un sistema educativo robusto, hemos tenido el apoyo de la CCC y de Invest Pacific. Además contamos con el apoyo de la Fundación Valle del Lili, que es nuestro par institucional en salud. ¿Cuáles son los valores diferenciados de la solución? Que la ofrecemos empaquetada como un servicio estándar. Le quitamos las barreras de entrada porque está a disposición en la nube y las instituciones pueden dedicarse a lo que saben hacer, que es atender a sus pacientes. Antes a las clínicas se les exigía un desembolso alto para instalarla, con un determinado número de años. Ahora se instala la solución con una mensualidad básica y conforme se van obteniendo los beneficios se va pagando.