Un Negocio desde lo tradicional

Con un toque de innovación e ingenio la familia Castillo le elevó el estatus a uno de los productos más tradicionales y sencillos de la gastronomía colombiana: la arepa.

Hace 27 años, impulsados por la necesidad de generar un proyecto de vida para suplir las necesidades económicas, Álvaro Castillo y Catalina Hurtado, iniciaron una modesta venta de arepas teniendo como ingrediente principal el sueño de convertirla en una cadena de comidas rápidas. Así nació La Arepería.

Carlos Castillo, actual gerente de La Arepería, hijo y socio de los fundadores, cuenta que todo empezó en el antejardín de una casa en el barrio El Retiro con el típico asador hecho de una caneca cortada a la mitad con una parrilla .“En ese entonces las arepas solo se vendían en la calle. Pero la amplia visión de mi padre lo llevó a convertirlo en el primer negocio que vendió arepas en un establecimiento, lo hizo en un local en el barrio Alameda. Hoy contamos con 9 establecimientos ubicados en diferentes puntos de la ciudad que generan 210 empleos directos”, explica.

La receta del éxito fue la innovación, que en palabras del gerente es “cambiar una creencia para generar un resultado diferente”. Precisamente, esto fue lo que lograron sus padres al poner en la carta de un restaurante alimentos tan tradicionales y sencillos como la arepa, el claro de maíz, la ‘aguapanela’ y el zumo de uva, entre otros.

Innovación

Pero su propuesta va más allá. Carlos dice que en La Arepería todo es innovador, “desde el nombre hasta el diseño industrial, que trabaja con líneas de montaje de hornos y bandas transportadoras para las arepas y demás productos que los lleván de un lado a otro. Esto, nos hace uno de los establecimientos de comida más rápidos en el mercado”.

La Arepería tiene puntos de venta en Alameda, La Flora, Tequendama, Chipichape, Plazoleta de la Caleñidad, Capri, Salomia, Valle del Lili y Almacenes Éxito de la Autopista Simón Bolívar.

“El éxito es producto de la innovación, porque ésta no se da sólo a nivel industrial, sino que también en lo administrativo, no sólo es en los productos sino también en servicios, en la forma de comunicarse con los clientes, y a los nuestros, más que un producto, les entregamos valores como calidez de los espacios, el trato del personal, el rescate de nuestra cultura”, comenta el gerente.
Pero no todo ha sido un camino de rosas para La Arepería. A los 12 años de estar funcionando y como producto de una decisión equivocada la empresa quebró y tuvo que cerrar sus puertas. Ésta crisis no volvió pesadilla el sueño de Álvaro y Catalina, quienes aún con el claro objetivo de convertir su negocio en una importante cadena, en el año 2009 volvieron arrancar con un
capital de solo cuatro millones de pesos más la riqueza que da el saber hacer, la investigación constante y su amplia visión.

Con nuevos socios y su hijo como gerente administrativo, iniciaron esta segunda etapa, en la que esperan expandirse en la ciudad y después en el país, para lo cual se ha implementado el modelo de franquicias, explica Carlos, quien a sus 29 años de edad, una especialización en Comercio Internacional y la experiencia de haber vivido 27 años de su vida en este negocio, es el encargado de liderar la organización. Para ello trabajan en la formulación de un plan estratégico a cinco años para seguir maximizando el valor que entregan a sus clientes y perfeccionar el modelo de franquicias, “actualmente cuatro de nuestros nueve puntos de venta, funcionan bajo este esquema”, puntualiza.

Para este joven gerente, tener un objetivo claro, mantener la mente abierta al aprendizaje, investigar permanentemente, imitar a los mejores, ser flexibles, experimentar, tener una mirada universal y procurar que el crecimiento de la empresa sea proporcional al crecimiento de la calidad de vida de sus trabajadores, es la mejor estrategia que pueden aplicar quienes tomen la decisión de crear una empresa.