Un Valle abierto al mundo

Esteban Piedrahita Uribe, Presidente Cámara de Comercio de Cali Más de veinte años después de la apertura de su economía, Colombia apenas comienza verdaderamente a internacionalizarse. Como proporción del PIB, el comercio internacional del país sigue siendo el menor de la región después del de Brasil y sustancialmente inferior al de los países de inclinación socialista del ALBA. En inversión extranjera directa, el comportamiento relativo es mejor, pero los flujos todavía son incipientes y muy concentrados en unos pocos sectores. En opinión de muchos expertos, en los años por venir este panorama va a cambiar sustancialmente, transformando la geografía económica del país. El Valle del Cauca está apostando a que después de décadas de un desarrollo hacia adentro cuyo eje fue el centro del país, la integración profunda de la economía colombiana a las cadenas de valor mundial generará importantes fuerzas centrifugas en sectores como la industria. La ubicación cercana a los puertos, y por ende a los mercados y fuentes de suministros internacionales, ganará relevancia en el cálculo competitivo de las empresas, beneficiando a las regiones costeras. Aprovechar plenamente este tipo de oportunidades requiere una infraestructura de clase mundial. A pesar de los múltiples problemas que enfrenta Buenaventura, inversionistas extranjeros y colombianos están haciendo millonarias apuestas a su futuro promisorio. La Sociedad Portuaria, está invirtiendo US$70 millones a 2015; TCBuen está duplicando su capacidad con una inversión de US$100 millones; y el Puerto de Aguadulce acaba de iniciar obras de una primera fase valorada en US$180 millones. En materia de conectividad interna, las vías del valle geográfico del río Cauca ya son las mejores del país. El eslabón que falta es la conexión a Buenaventura. Si bien la ejecución de la doble calzada desde Buga ha sido un viacrucis, en diciembre se adjudicará la Mulaló-Loboguerrero que le quitará 53 kilómetros a la conexión entre Cali y el puerto dejándolo a escasas dos horas. El año pasado, Trafigura, gigante suizo de la logística y los “commodities”, asumió la concesión del Ferrocarril del Pacífico. En tan solo un año, han multiplicado por tres la carga movilizada a 24.000 toneladas/mes y proyectan llevarla a 80.000 en 2015. Finalmente, la expansión y modernización del aeropuerto ya comenzó y se están trazando planes para una segunda pista. La mayor tarea pendiente para una Cali y un Valle proyectados hacia el mundo es la transformación educativa. Alcaldía y Gobernación están invirtiendo recursos sin precedentes en modelos pedagógicos apalancados en tecnología y en bilingüismo. La tarea es ardua y de largo plazo, pero el “hardware” de la infraestructura requiere el complemento indispensable de este “software” para la inserción internacional. Esteban Piedrahita Uribe Presidente