Unión con mucha fibra

Furukawa, centenaria multinacional japonesa, convirtió al Valle en su plataforma andina para la producción de cables de fibra óptica. Tras un año de operaciones, se enfocan en el incremento de la productividad de la planta ubicada en Palmira y en la diversificación del portafolio. Consolidar generaciones de nuevos ejecutivos a partir de la vinculación de jóvenes que ingresan a realizar sus prácticas profesionales es una de las grandes tradiciones de Furukawa, el grupo japonés considerado uno de los mayores fabricantes de fibra óptica en el mundo y el único con planta en Colombia. Así comenzó el ingeniero eléctrico brasilero Jeancarlo Dotto, actual responsable de la operación en el Valle del Cauca. “Las telecomunicaciones eran una de mis áreas favoritas, así que busqué una empresa que estuviera vinculada a esa actividad. Furukawa estaba en esa lista y me gustaba mucho la filosofía de la empresa así que me presenté como candidato”, recuerda. Su ingreso a la empresa se dio hace 15 años en la sede de Furukawa en Brasil, cuando aún no había terminado la universidad y logró integrar la lista de afortunados que tiene una buena posición laboral antes de graduarse. El segundo peldaño que escaló fue el de miembro del área de calidad de producto y de ahí pasó, tras seis años, a la de producción. En esta última asumió el cargo de coordinador. Gracias a esta experiencia, cuando la multinacional se asentó en el departamento e inauguró su planta en agosto de 2014, fue nombrado gerente. “Colombia está creciendo bastante, es un país con estabilidad económica y tiene mano de obra especializada, es competitivo tener una planta aquí –afirma Dotto-. Además, cuenta con una excelente ubicación geográfica, tiene accesos por el océano Atlántico o por el océano Pacífico, lo que facilita nuestros negocios con otros países andinos a los que exportamos, como Ecuador, Perú y Venezuela”. A ellos se suman otros de América Central como Trinidad y Tobago, México, Costa Rica, Honduras y, finalmente, Estados Unidos. De la lista de candidatos analizada por la multinacional, el Valle fue el escenario elegido porque aparte de las bondades mencionadas, les daba la posibilidad de estar en la Zona Franca del Pacífico y cerca del Puerto de Buenaventura, una puerta hacia Asia, continente del que la empresa obtiene materia prima y productos terminados para su distribuición. Otro de los factores que más pesó al tomar la decisión fue la estructura de proveedores con que cuenta el departamento. Actualmente, realizan negociaciones con 15 firmas locales. De acuerdo con Dotto, esas empresas vallecaucanas les proveen desde carretes de madera que usan como empaques de los cables, un elemento que consumen en grandes cantidades, hasta equipamientos y servicio de mantenimiento para la maquinaria. La planta opera con tres turnos diarios, así que también es fundamental la eficiencia de la cadena de proveeduría que brinda soporte al personal que trabaja en esas jornadas. A tan solo seis meses de haber iniciado operaciones Dotto tomó la decisión de ampliar la jornada de trabajo a 24 horas, ya que las ventas y los pedidos crecieron de una manera muy acelerada. El foco en el mercado andino y la gran aceptación de los productos fueron los dos factores que generaron ese desempeño. La marca Furukawa está consolidada en América Latina y cuenta con una historia de 40 años en Brasil. Así se ha hecho a un nombre en la industria de las telecomunicaciones y de la tecnología de punta. Con una planta de 49 empleados, la sede en Colombia ofrece la estructura y una solución completa para redes de datos. También cuenta con distribuidores locales exclusivos para sus productos. Algunas de sus referencias provienen de otras plantas alrededor del mundo, pero llegan al Valle como productos terminados que son distribuidos a lo largo del territorio nacional o se envían a clientes en otros países. Detrás del sorpresivo éxito que tuvo la empresa japonesa en el país, afirma Dotto, también subyace la fuerte visión estratégica y de planeación con que cuentan. “Una de nuestras fortalezas es atender las necesidades de los clientes de una forma planeada. Si ellos requieren algo, lo tenemos cerca para dárselo lo más pronto posible. La calidad es intrínseca a nuestros productos. Así mismo, procuramos ofrecer productos que suplan la demanda a un costo razonable”, asegura. Aunque las directrices sobre el empleo de la tecnología para fabricar cables y cordones de fibra óptica, en especial para el sector de telecomunicaciones, se dictan desde la casa matriz, los ingenieros colombianos que fueron entrenados por sus pares de la sede principal están en la capacidad de mejorar los procesos que se adelantan en Colombia para responder al mercado nacional y continental. En ese camino la palabra clave es “adaptación”. De hecho, el directivo confiesa que esa fue una de las fortalezas que los condujo a la rápida conquista de clientes en esas latitudes. “El primer desafío de una empresa que llega a un nuevo país es ver cómo se trabaja internamente. Furukawa tiene un buen manejo de la adaptación a las reglas locales y, como cultura, siempre busca seguirlas y operar de acuerdo con las leyes de cada país –afirma-. El nuestro fue un proceso de adaptación que, con personas capacitadas y una sólida estructura, nos llevó a donde estamos ahora”. De cara al futuro, Dotto asegura que el objetivo es incrementar la productividad de la planta del Valle del Cauca, de acuerdo con el crecimiento del mercado. Esta estrategia incluiría no solo la capacidad de producción y el volumen, sino el portafolio de productos. “En ese momento estamos planeando producir cables que llegan hasta la casa del usuario final –concluye-. A mediano plazo podríamos empezar a ejecutar este plan en Colombia”.