Cuidar nuestra gente es un buen negocio

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Cuidar nuestra gente es un buen negocio

11 Ago 2020

A diferencia de miles de empresas colombianas que se han enfrentado al reto de mantener su dinámica productiva, en Plasticel los esfuerzos se han orientado a proteger la salud de sus 500 trabajadores. Por fortuna, su negocio estuvo desde el principio entre las excepciones permitidas para continuar operando, dado que produce todo tipo de empaques para el sector de alimentos y cuidado personal.

“La gente tenía temor de venir a trabajar y nosotros teníamos la obligación de garantizarles un ambiente seguro. Yo soy ingeniero, no sabía de eso, entonces llamamos a un epidemiólogo para que nos asesorara”, cuenta Rafael Aljure Dorronsoro, gerente de esta empresa fundada en 1973. Plasticel manufactura empaques a empresas como Nestlé, Nutresa, Yupi, Henkel, Quala, Ramo y P&G, entre otros, no solo en Colombia sino en otros países como Ecuador. Sus productos también se exportan a Estados Unidos, Chile y Centro América.

El diagnóstico fue bastante positivo: determinó que la planta, ubicada en Yumbo, tiene buena ventilación y un ambiente bastante fresco por contar con un sistema que cumple las normas BRC (British Retail Consortium) propias para la fabricación de alimentos, que hace que el aire se renueve varias veces por hora. En el área administrativa los puestos de trabajo también cuentan con adecuado distanciamiento entre los colaboradores.

Entonces se concentraron en tomar las medidas en aquellos lugares potencialmente riesgosos.

“Me alertaron de la concentración de la gente en los vestidores, entonces abrimos otros espacios. En el casino, a las mesas para cuatro personas les pusimos acrílicos en cruz y ahora cada persona come individualmente. Teníamos seis buses para transportar el personal y ahora son 12, así no van tan juntos y podemos recoger a más empleados para que no usen el transporte público donde se exponen tanto. Estos viajan con las ventanas abajo para mayor ventilación y se desinfectan cada vez que llega la gente”, explicó Aljure.

También se asumieron todos los protocolos de bioseguridad (tamizaje, toma de temperatura a la entrada y salida, lavado de manos frecuentemente, etc.), se capacitó al personal sobre el coronavirus y las medidas de seguridad personal, y se les dotó de tapabocas. “Mandamos a hacer tapabocas en telas antifluidos y lavables y les entregamos una dotación de siete, uno para cada día de la semana. Ya vamos por la segunda entrega para estar seguros”, dice el directivo.

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Organizada la planta, revisaron el área administrativa. Como el aire no circula tanto, organizaron al personal en dos tandas: unos trabajan desde la casa y otros van a la oficina y los rotan cada tanto. “Es para que la gente no se sienta desamparada sino acompañada”.

A pesar de todas estas medidas de seguridad, han tenido cerca de 30 casos sospechosos que ha obligado a aislar a las personas en su casa. “Ante el más mínimo síntoma o sospecha de parte de ellos o de sus familias, hacemos pruebas y si es necesario, se quedan en su casa”, comenta Aljure.

La tecnología, una aliada para continuar

Solucionados todos estos problemas, el paso siguiente fue garantizar la continuidad de la producción en estas circunstancias y seguir en contacto con los clientes de manera virtual. En esto, la tecnología ha sido una gran aliada porque ha permitido realizar reuniones virtuales e implementar herramientas de realidad virtual para continuar brindándole asistencia técnica a sus clientes.

“Si un cliente registra problemas en sus máquinas con nuestros empaques o con la impresión de nuestros empaques, le mandamos las gafas al ingeniero o responsable para que nos muestre el inconveniente que tienen. Mi ingeniero especialista, que conoce la tecnología que utilizan nuestros clientes al empacar sus productos, puede ver en su computador lo que está pasando y le brinda asistencia remota”, explica Aljure emocionado con este sistema que están probando.

Todo esto les ha permitido mantener una producción bastante estable “El 2020 arrancó bien, con muchos negocios andando con buenos volúmenes y durante los primeros meses de la pandemia tuvimos mucho trabajo porque la gente se lanzó a comprar para abastecerse. Pero desde junio hemos sentido un bajón, ya se sienten los efectos del desempleo, el consumo ha bajado y así van a ser los próximos meses”, anticipa Aljure.

El directivo tiene claro que ante la incertidumbre es clave ser proactivos, por eso se han enfocado en generar nuevos negocios en los países a los que ya exportan: Estados Unidos, Chile, Ecuador y Honduras.

“El mercado en Estados Unidos ha tenido un buen repunte porque allí muchas pequeñas y medianas empresas que compraban sus empaques en China están buscando proveedores en la región y nos están abriendo las puertas. Son empresas grandes comparadas con las nuestras, con ventas entre U$300 millones y U$500 millones al año. Las grandes son muy grandes para nosotros”, comenta Aljure.

La estrategia adoptada en esta coyuntura capitaliza así todos los esfuerzos de internacionalización desplegados en los últimos 7 años en el país del norte, demostrando que la proactividad y la responsabilidad son claves para convertir cada reto en una oportunidad.