La transformación es una cultura

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La transformación es una cultura

17 abr 2019

Vivir en constante cambio ha sido la única norma permanente en Cenicaña. La institución ha sido pionera en el desarrollo de software y hardware para impulsar la productividad del cultivo y el procesamiento de la caña de azúcar.

Vivir en constante transformación digital le ha permitido a Cenicaña, Centro de Investigación de la Caña de Azúcar, generar grandes impactos en la productividad de su sector. De acuerdo con Jaime Hernán Caicedo, jefe del Servicio de Tecnología Informática de la entidad, la clave es que la tecnología tenga un propósito dentro del negocio.

El experto recuerda que a mediados de los años 80 compraron el primer computador, marca NEC, para procesar la información recopilada en las labores de cultivo. El volumen de datos era tan alto que debían solicitar turnos de procesamiento para obtener las impresiones de la información.

Ahora se ha evolucionado a la agricultura de precisión, que según Cenicaña es “un conjunto de tecnologías que buscan optimizar la producción agrícola”. En esencia, se recopilan datos mediante equipos instalados en diversas herramientas y maquinarias en los cultivos y se analizan para tomar decisiones más acertadas.

En el proceso de transformación ha sido fundamental la transferencia de tecnología a los agricultores. Fue así como empezaron a implementar tecnologías de telecomunicaciones e Internet de las Cosas para capturar datos en campo, transmitirlos a las bases de datos de Cenicaña e integrarlos con otras herramientas creadas.

“Uno de esos desarrollos que ha contribuido a las labores de la agroindustria de la caña de azúcar es el software del Balance Hídrico que permite la programación técnica de los riegos. Mientras hace 20 años se hacían 12 riegos por año en el cultivo, hoy se hacen entre cuatro y seis, lo que conduce a un ahorro de entre 4.000 y 5.000 metros cúbicos de agua por hectárea cada año”, afirma Caicedo.

Pero en esta historia también hay cabida para el fracaso. Caicedo señala que todo desarrollo tecnológico tiene riesgos, sobre todo si está asociado a factores incontrolables como el clima. “Esto nos ha obligado a replantear cambios en las implementaciones. Sin embargo, tenemos la ventaja de desarrollar la mayoría de nuestro hardware y software, lo que nos facilita superar rápidamente las dificultades”, asegura.

A futuro, este Centro tiene otro reto para superar: la falta de conexión a internet en las zonas agrícolas.

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