Hacer más con menos, el reto de la productividad

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Hacer más con menos, el reto de la productividad

16 Oct 2020

Seguir creciendo, pero usando la misma capacidad instalada. Así se podría resumir, de forma simplificada, el reto al que se enfrentó B-Altman, empresa fabricante de ingredientes para las industrias de alimentos y farmacéutica con 40 años de historia.

“En los últimos cinco años nuestro crecimiento en ventas y producción se ha acelerado. En un punto, observamos que debíamos incrementar las capacidades y rendimientos de la planta, pero usando los mismos equipos e instalaciones. Sabíamos que, si reducíamos tiempos perdidos, podíamos lograr una producción adicional”, recuerda José Lozano, jefe de producción de una de las plantas.

Con el fin de resolver esa necesidad decidieron inscribirse a Fábricas de Productividad, programa del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCIT) y Colombia Productiva, ejecutado por la Cámara de Comercio de Cali. El ajuste era urgente para sacar adelante un negocio que se presentó y exigía optimizar el proceso de “reacciones”, para la fabricación de sales minerales.

El portafolio de B-Altam incluye sales minerales para la fortificación de alimentos, frutas y carnes en polvo, mezcla y moliendas especiales de cereales, entre otros. Varios de estos productos los exportan a Centroamérica y el Caribe.

Gracias a su participación en esta iniciativa, la compañía implementó herramientas y metodologías que le permitieron reducir tiempos muertos en un 40% a lo largo del proceso. Es decir que pasaron de mantener algunos equipos quietos a usarlos de forma más eficiente durante la operación. De ahí el crecimiento en la capacidad de producción.

“A partir de nuestra participación en Fábricas de Productividad pudimos interiorizar esas metodologías de mejoramiento continuo y trasladarlas a las personas involucradas en la operación”, dice Lozano. Ahora, B-Altman se alista para participar en el segundo ciclo del programa.

Así espera optimizar otro proceso crucial en la empresa sin necesidad de hacer inversiones altas, solo eliminando pérdidas de tiempo. Se trata del secado por atomización de productos, que se aplica a las sales minerales, frutas, carnes, jarabes de maíz, malta, entre otros; permite conservar sus propiedades y arroja un polvo seco.

“Estos programas son importantes –afirma Lozano- especialmente para las pequeñas y medianas empresas que no siempre cuentan con prácticas de mejora continua. Parte del éxito de los mismos también radica en el acompañamiento recibido por parte de expertos y en el seguimiento de los resultados”.

Empresas más productivas

En octubre comienza el segundo ciclo de Fábricas de productividad, y en esta edición, las Cámaras de Comercio de Valle del Cauca, Cauca, Nariño y Putumayo acompañarán a 125 empresas de manufactura, agroindustria y servicios. Algunas ya cursaron el primer ciclo.

Según explica Luisa Fernanda Cadavid, directora de Fortalecimiento Empresarial de la Cámara de Comercio de Cali, cada una de estas empresas elegirá un experto aprobado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, de una lista de tres propuestos, y construirá un plan de acción de acuerdo con sus necesidades.

En programas como estos es clave que la gerencia se involucre en el proceso, pues requiere tomar decisiones sobre las finanzas o el equipo de trabajo, realizar inversiones o desinversiones y permitir que un tercero conozca al detalle el funcionamiento del negocio para ayudarle a cumplir su meta.

“En esta versión, los gestores o expertos locales vinculados a las Cámaras de Comercio y que acompañan a las empresas tendrán comunicación con los extensionistas, especialistas en las metodologías de mejora que se pondrán en marcha en los negocios. Así se garantizará que el gestor esté del lado del empresario y se consiga el objetivo fijado en el tiempo pactado”, dice Cadavid.

En este programa, los contenidos no están prediseñados sino que cada empresa puede elegir entre nueve líneas de productividad: operacional, laboral, gestión comercial, transformación digital, eficiencia energética, sostenibilidad ambiental, desarrollo y sofisticación de producto, gestión de la calidad y logística.

Sin embargo, si una empresa se ha visto afectada por la pandemia, su plan de acción puede enfocarse en temas como el ahorro de costos y gastos o la búsqueda de nuevos canales de comercialización, pensando en su reactivación.

En el ciclo uno, 12 Cámaras de Comercio de Valle del Cauca, Cauca, Putumayo y Nariño acompañaron a 175 empresas de las cuales el 47 % eran pequeñas, el 37 % medianas y el 16 % grandes. Cada una recibió, en promedio, 80 horas de acompañamiento.

Se esperaba lograr una mejora en la productividad de las empresas del 8 %, pero sorpresivamente, en promedio, este porcentaje alcanzó el 28 %, siendo desarrollo y sofisticación de producto y transformación digital las líneas con los mejores crecimientos, con 57,3 % y 52,7 %, respectivamente.

“El hecho de que varias empresas quieran continuar participando e invirtiendo recursos como tiempo, personal y dinero para cumplir con su plan de acción es la mejor forma de saber que el programa funciona y ofrece valor”, puntualiza la directora de la Unidad de Fortalecimiento Empresarial de la CCC.”