Los gatos de Deng

Los gatos de Deng

29 jun 2018

Ningún dirigente político en la historia ha hecho tanto por el mejoramiento en las condiciones de vida de tantas personas como Deng Xiaoping. Su decisión de liberalizar y abrir la economía china sacó de la pobreza a 500 millones en escasos 30 años. Su genial aforismo: “No importa si el gato es blanco o negro, con tal que cace ratones”, es un contundente testimonio a la primacía de los resultados sobre el dogma y la sentencia final de la catástrofe maoísta.

La izquierda colombiana se resiste a la sabiduría pragmática de Deng. Para sus líderes y adherentes, lo que importa es el color del gato, no su eficacia. Si es estatal, se presupone bueno, si es privado, malo (especialmente si es grande); al margen de la evidencia o los resultados. Infelizmente, en algunos recodos de la derecha hoy pulula un dogma similar, aunque contrario: el ‘libertarismo’ radical, otro esperpento importado -esta vez de la plataforma ideológica impulsada por algunos plutócratas norteamericanos-, e igualmente maniqueo, que juzga bueno todo lo privado y malo todo lo público.

Escrito para Elpaís.com.co

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