Política productiva 2.0

Política productiva 2.0

24 jul 2018

Últimamente, el pensamiento en materia de desarrollo productivo ha venido buscando una síntesis entre el intervencionismo (estado empresario, sustitución de importaciones, etc.) que caracterizó las estrategias de la posguerra y el ‘laissez-faireismo’ (apertura y liberalización económica, privatización, etc.) que se impuso tras el fin de la Guerra Fría. Entre los proponentes de esta “Nueva Política Industrial”, se encuentra el economista turco Dani Rodrick, quien vislumbra “una colaboración estratégica entre sector privado y gobierno para revelar los obstáculos a la transformación productiva y qué intervenciones tienen más probabilidad de removerlos”.

En Colombia, la construcción de una estrategia de desarrollo productivo moderna, que arrancó a fines del gobierno Gaviria con el estudio de competitividad de la firma Monitor, ha sido un proceso laborioso, al que cada administración sucesiva ha dejado aportes y aprendizajes. En la administración Santos hubo avances notables como la integración de las agendas y gobernanza de la competitividad con las de ciencia, tecnología e innovación (CTI), la posibilidad de aplicar regalías a proyectos de CTI, la creación de iNNpulsa como instrumento de fomento a la innovación y el emprendimiento, etc. El gobierno Duque, que anuncia una fuerte apuesta por la sofisticación y la diversificación, tendrá en la Política Nacional de Desarrollo Productivo (Pndp) de agosto de 2016 una herramienta valiosísima para desplegar sus planes rápida y eficazmente.

En los últimos 5 años en el Valle se ha dado un salto cualitativo en muchos de los ejes clave que define la Pndp. La colaboración entre el sector público y el privado, con la coordinación de la Comisión Regional de Competitividad (CRC) y la Cámara de Comercio de Cali, ha permitido definir unas apuestas productivas regionales ambiciosas y modernas (clústers y cadenas productivas), fortalecer la tarea de atracción de inversión y conocimiento a través de InvestPacific, crear el bureau de promoción turística de Cali-Valle, y priorizar recursos de regalías para impulsar las agendas de los clúster, entre otras cosas.

Con el liderazgo de la Cámara, el acompañamiento de los gobiernos departamentales y locales y otros aliados, y el co-financiamiento de entidades nacionales como iNNpulsa y Colciencias, se han generado, por primera vez, ecosistemas de emprendimiento e innovación regional en los que participan cientos de empresas de diversos tamaños y sectores a través de una rica oferta de programas. Igualmente, se ha construido, de la mano de las empresas, una potente agenda clúster, con proyectos colaborativos que buscan resolver fallas de mercado para impulsar las principales cadenas productivas. Y, en colaboración con las universidades, se fundó Reddi, la agencia de desarrollo tecnológico regional, que pretende ayudar a las empresas a resolver desafíos de conocimiento.

Estas y otras iniciativas colaborativas, muchas de ellas aún incipientes, son ejemplos concretos de política productiva moderna, en la cual, en palabras de Rodrick, “las fuerzas del mercado y la iniciativa privada toman el sitio del piloto y los gobiernos tiene el rol estratégico y de coordinación”. Con claridad de propósito, construyendo sobre políticas y herramientas ya existentes, y aprovechando a las CRCs y las Cámaras como aliados de excepción en el territorio, el gobierno Duque tiene la oportunidad de propiciar un salto en la diversificación y sofisticación productiva del país, palanca indispensable para brindar bienestar a los ciudadanos.

Escrito para Elpaís.com.co
 
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